jueves, 30 de septiembre de 2010

A TÍTULO PERSONAL: SANTA MARÍA TLAHUITOLTEPEC

POR: RAÚL GÓMEZ MIGUEL

Lo que se dice que sucedió.

En conferencia de prensa, el martes 28 de septiembre de 2010, en el hangar del aeropuerto de la capital Oaxaca, tanto José Francisco Blake Mora, Secretario de Gobernación, como el aún gobernador de esa entidad Ulises Ruiz Ortiz, echaron abajo los primeros reportes del derrumbe de un cerro en la comunidad de Santa María Tlahuitoltepec, que había afectado a unas 300 viviendas y alrededor de mil personas, para dejar los datos preliminares en cuatro casas dañadas, siendo que dos de ellas quedaron sepultadas.

El gobernador Ruiz dijo que el primer reporte fue proporcionado por autoridades locales, pero posteriormente enfatizó que “esto no sucedió”.

Blake aseguró que en la región afectada se encuentran 462 servidores públicos federales y estatales: 170 integrantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena); 47 elementos entre bomberos, protección civil y de la Cruz Roja; 20 servidores públicos de la Secretaría de Salud; 125 uniformados de la Policía Federal y 100 de la estatal.

“Hasta este momento ha sido imposible para las diversas autoridades acceder por vía aérea a ese lugar, pese a que lo hemos intentado en varias ocasiones el gobernador, su servidor, razón por la cual diversas corporaciones se trasladaron en unidades móviles de urgencia, lo que les tomó varias horas, los primeros que llegaron a la zona del derrumbe lo hicieron a pie”, argumentó Blake


Y aquí es donde brinca el conejo, si el mismo Secretario de Gobernación reconoce que ha sido imposible llegar al lugar de los hechos, cómo le hizo para asegurar que literalmente nada ha sucedido, que fueron puras habladas, aunque en la zona se encuentran un número significativo de servidores públicos.

Tal declaración permitió que los medios expusieran notas por este estilo:


“Durante 15 horas el país estuvo en vilo ante el anuncio del derrumbe de un cerro en la comunidad de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca. Apenas amanecía y ya se hablaba que el desprendimiento de toneladas de tierra había provocado una de las más grandes tragedias registradas en México.

Por las noticias, a nivel nacional e internacional, se hablaba, hora tras hora, que un alud había sepultado a ese poblado provocando la muerte de cientos de personas. Se informó, incluso, que la cifra de muertos podía alcanzar las mil personas y que al menos 300 casas, con todo y sus habitantes, estaban bajo la reblandecida y húmeda tierra.

El presidente Felipe Calderón fue informado de la tragedia a las 4:00 de la mañana y desde esa hora ordenó al secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora, que se trasladara a la zona y encabezara las labores de rescate. En ese momento también entró en operación el Sistema Nacional de Protección Civil, que obliga la intervención inmediata del Ejército, la Marina, la Secretaría de Seguridad Pública federal y de personal de Protección Civil.

Tras la difusión de la noticia, el gobierno de Estados Unidos lamentó la pérdida de vidas y al igual que otros países, ofreció apoyo de expertos para iniciar las labores de rescate. El presidente Calderón, dijo a la prensa, durante un vuelo de la ciudad de México a Tabasco, que estaba analizando la posibilidad de aceptar la ayuda.

A las 10:00 de la mañana el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, confirmó en una entrevista por televisión que en Santa María Tlahuitoltepec se desgajaron unos 200 metros de cerro con lo que, según sus cálculos, había unas 300 casas sepultadas.

El mandatario estatal informó que conoció los hechos a través del comisariado de Bienes Comunales de la región, Donato Vargas y que desde la hora en que fue notificado activó la alerta a nivel estatal y federal, ante el temor de que cientos de familias siguieran bajo la tierra.

El presidente Calderón, quien consideró la posibilidad de trasladarse a la zona, dijo en conferencia de prensa: “Estamos muy consternados por esta tragedia, muy tristes, pero muy decididos hacer todo lo posible por salvar hasta donde Dios lo permita a las víctimas que se encuentren con vida en el derrumbe, en el deslave, pero desde luego ayudar a la población de Santa María”.

Hasta las 15:00, el primer mandatario reportaba la muerte de siete personas y un número indeterminado de desaparecidos, dato, que dijo se lo informó el gobernador Ulises Ruiz.

Después de las 18:00 horas las cifras de muertos, desaparecidos y sepultados se fueron modificando y se generó confusión nacional”.


Es decir, que desde las cuatro de la madrugada hasta las seis de la tarde del martes, las autoridades básicas hasta la Presidencia de la República no supieron a ciencia cierta lo que ocurrió y se lanzaron al ruedo con los parlamentos sabidos y que parecen servir a cualquier desgracia.

Dicho de otra manera, las instituciones gubernamentales mostraron por enésima ocasión el grave problema del flujo de datos y la difusión de mensajes objetivos sobre lo que ocurre en el territorio nacional.

Aunado a la fragilidad informativa y de reacción, está el hecho incuestionable que las emergencias, al igual que otros renglones esenciales de un buen gobierno, no son el fuerte de los grillos autóctonos.

La interrogante de a quién y por qué se le está pagando a burócratas de medio pelo flota en el aire. En ninguno de los escenarios de foco rojo, ya sea por la guerra contra el crimen organizado o desastres naturales, la administración pública sale bien parada.

Por otro lado, también sería interesante plantear a los medios nuevos esquemas de verificación de noticias y no partir de fuentes de dudosa calidad para “alarmar” a la gente, incluidas como se ve las puestas por el gobierno.

Todavía subsiste la duda de saber exactamente qué acordaron el Secretario de Gobernación y el Gobernador de Oaxaca para montar un circo que deja a ambos muy mal percibidoss. Uno, por conciliador a favor del centro, y otro, metido a payaso por las cuentas pendientes que tiene con sus gobernados.

Santa María Tlahuitoltepec tendrá que explicar mucho en el corto plazo.

1 comentario:

arturo dijo...

Una vez maás vemos la ineptitus y el telefono descompuesto mexicano, no sería más facil salir y decri como verdad básica la palabra ¿no se?. el gobierno esta obligado a dar la información pero no con la clasica mierda en la boza con la que se manejan todos los sexenios es mas simple desperar o mandar a alguien a "veriguar" para saber si lo que dicen es cierto, por otro lado es triste saber que ni el secretario de gobernación es capaz de entender que no es necesario llagar por aire en primera instancia ¿en dónde chingados estan las unidades terrestres que mando el Armada de México dutante el desatre en Nuevo Orleans y durante los ejercicios de UNITAS? es importante recalcar que el plan DNIII esta previsto para este tipo de situaciones y que hay un selecto grupo de Infantes de Marina que esta entrenado en España para moverse en terreno fangoso con 25 KG de equipo de rescate...¿en dónde chingados estan?