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viernes, 30 de marzo de 2012

BIBLIONAUTAS: YODOCONO

YODOCONO
PAISAJE DE UN LLANO HONDO
LUPITA MIGUEL
EDITORIAL: COMELIBROS A.C.
AÑO: 2011


Magdalena Yodocono, Villa de Porfirio Díaz, Distrito de Nochixtlán, Oaxaca, es un pueblo íntimamente ligado a quien reseña de este libro, pues por parte de los Gómez y los Miguel, ahí se hunden las raíces de mi origen genético. Dicho de otro modo, aunque no tengo el gusto de conocer el lugar, ese espacio mítico, gracias a la obsesión de identidad familiar, me es común como cualquier otra experiencia vivida.

“Yodocono, paisaje de un llano hondo”, es un compendio de historias reales, a pesar del barniz imaginativo con el que las decoró su autora: Lupita Miguel.

Cumpliendo los dos objetivos del proyecto: preservar la memoria y rescatar las palabras de antaño para evitar su desaparición, los relato de Lupita Miguel son retratos vivos de hombres, mujeres y animales que alguna vez sentaron sus reales en Magdalena Yodocono.

A través de la escritura nos entera de los usos y costumbres de esa gente, sin olvidar las leyendas y las tradiciones que, aunque semejantes a tantas otras de Oaxaca, adquieren en Yodocono distinciones sin igual.

Entre líneas, la autora va sumando el recuerdo personal de sus seres queridos, cuyas enterezas los torno universales. Está presente la querencia por la madre, la admiración por el padre, los dramas afectivos y el testimonio de la supervivencia diaria en el campo mexicano.

El libro es un cúmulo de emociones, como debe de ser en estos asuntos del asalto al pasado. Sería imposible no concebirlo de otra manera.

En condición de familiar, al concluir la lectura de los textos me embargó una nostalgia hacia lo que desconozco de los clanes. Pero, por otra parte, note que la herencia la llevo, que el arraigo es cosa nuestra y que, por algún misterioso pasaje de creatividad, algo de estas anécdotas han definido mi existencia.

Lupita Miguel es clara: Yodocono le pertenece, y esa propiedad le permite meterse de cronista y salir victoriosa. Durante años, los personajes que pueblan el libro fueron recogidos en hojas de papel, escritas a mano, después pasadas a máquina y, eventualmente, a una copia digital.

En cada nuevo formato, el recuento alcanzó cuotas de trabajo laborioso, íntimo y respetuoso a favor de la verdad.

“Yodocono, paisaje de un llano hondo” se integra a la resistencia cultural de impedir que el olvido haga de las suyas.

“Yodocono, en ti están mis antepasados, esperando con paciencia mi regreso; y aunque tengo hecho mi nido en otra parte, sé que algún día cuando ya esté dormida me arrullarás con la última serenata envuelta en tu regazo, para siempre, para siempre”.

Así de simple se define la escritura del corazón.

miércoles, 17 de agosto de 2011

BIBLIONAUTAS: LA TELENOVELA MEXICANA

LA TELENOVELA MEXICANA
ORÍGENES, CARACTERÍSTICAS, ANÁLISIS Y PERSPECTIVAS
MARCIA ALICIA TREJO SILVA
EDITORIAL TRILLAS




A pesar del reconocimiento popular y la tirria académica, la telenovela mexicana como producto y fenómeno aún pelea por el lugar que le corresponde dentro de la cultura nacional en calidad de molde sentimental para varias generaciones que han encontrado en ella una manera de concebir, buscar y vivir el amor.

“LA TELENOVELA MEXICANA” es un libro decisivo en cuanto a la bibliografía existente al respecto, tanto local como internacional. A diferencia de los ensayos exquisitos, propios de estudiar en la lejanía, o de la habitual entrega chismosa, circunstancial y predecible, la propuesta de Marcia Trejo Silva nace del conocimiento que le da estar en activo dentro del área correspondiente en la televisión abierta nacional, y la sólida formación científico social de la profesión.

Marcia conoce las entrañas del monstruo y extrae información valiosa de primera mano. En el planteamiento de la obra, la dureza de los datos se acopla a la explicación metodólogica digna del problema y va mostrando que la reducción social de la telenovela es un absurdo que debe de corregirse.

Divido en cuatro partes, el libro recorre el origen histórico del género, los conceptos de amor, la estructura analítica de la telenovela y los límites que enfrenta. Cerrada en 2008, la investigación recupera en una solo volumen, nos atrevemos a asegurar, el conocimiento indispensable para que el lector dimensione la trascendencia de esa distracción televisada.

Apegándose a un estilo directo, mas no exento de candor, la lectura de “La telenovela mexicana” se disfruta y conmueve.

Marcia Trejo Silva hace una sociología forajida, distante a los cánones de gabinete, y los cincos libros que ha publicado demuestran que su disposición a darle seriedad y contundencia universitaria a temas tabú como: fantasmas, monstruos, seres fantásticos, la “grilla” y, obviamente, las telenovelas.

En sí, la obra es un ensayo sustentado en fuertes valores de comunicación, ideología, sociedad y demás elementos que concurren para que una telenovela pegue en la mente y la imaginación del público.

Hacer telenovelas no es fácil, y aunque repetitivas, estos “culebrones” se inscriben en nuestras vidas sin el menor requiebro. El asunto amoroso, en la interpretación mexicana, guarda mayor afinidad con esos productos de televisión, de la aceptada.

En un pueblo acostumbrado al sentimentalismo “operístico” de llanto, moco y baba, la telenovela es la educadora sentimental por excelencia. Los mexicanos queremos historias apasionadas con final feliz. La boda, el beso y la promesa de la realización total.
“La dignificación de la telenovela empieza con el respeto que realizadores y estudiosos le otorguen, no como una simple concesión, sino como el derecho que se ha ganado a lo larga de cinco décadas y, como melodrama, desde hace cuatro siglos”.

Un libro llamado a ser un clásico del tema.

sábado, 22 de enero de 2011

BIBLIONAUTAS: LOS LIBROS SOBRE EL NARCO

POR.- RAÚL GÓMEZ MIGUEL

Una consecuencia lógica de la moda siniestra impuesta por Felipe Calderón, al volver prioridad gubernamental el acomodo del crimen organizado a su beneficio, es la aparición en el mercado editorial una gigantesca lista de títulos versados en el narcotráfico y las mil y una variantes implicadas en él. Desde las respuestas intelectuales acomodaticias hasta el radicalismo extremo, los autores de este “subgénero” literario-informativo avientan al ruedo las tesis menos sospechadas y muy poca originalidad.

Otra vez, el fenómeno cíclico de las editoriales de saturar un nicho de mercado con textos escritos al vapor o al maquinazo vil, terminará alimentando el desperdicio y los saldos de rigor. No puede ser de otra manera. Sencillamente, las plumas a la venta de “popularidad” son poco eficaces y de este “mainstream” a poco sobrevivirá un parcito de volúmenes que, curiosamente, serán los menos publicitados.

En una revisión rápida de lo puesto en los anaqueles, el grueso de los títulos cae en la obviedad y en reciclar información vertida en diferentes medios, acompañada de unos cuantos comentarios inteligentes y una magra dosis de responsabilidad creativa. El quid es treparse en la ola antes que disminuya el interés.

Para estos hombres y estas mujeres, TODO ES NARCO y, por ende, las combinaciones posibles del tema a cualquier aspecto de la existencia son infinitas. De un fregadazo, TODOS son expertos en el área y presumen credenciales bastante ridículas en los forros de los tomos. En el declive de los vampiros, conspiraciones y los arrebatos sentimentales, el narcotráfico es el nuevo rey de las letras a destajo.

Andando la misma senda sexenal, los editores avientan la carne al asador y suponen obtener ganancias importantes, incluso, se aventuran a inaugurar una línea de varios trabajos centrados en el narco, en teoría, resaltando aspectos distintivos a fin de no “canibalizar” la compra.

Las mesas de las tiendas departamentales y las librerías, metidas a supermercados, apilan volúmenes que se renuevan constantemente, de tal forma que los neófitos en la problemática no saben qué llevarse y acaban mareados de tantas lecturas.

En plan cínico podemos argumentar que el narcotráfico está fomentando la lectura y abriendo plazas de comercialización en las que los mercenarios del oportunismo, lo mismo redactan un manifiesto a favor de la reelección o una arriesgada conexión de los extraterrestres y las mulas de Michoacán.

Por supuesto que son mercenarios y no idiotas, en suma, sólo exponen los puntos comunes y no desentrañan la verdadera madeja del asunto. Pocos se meten en camisa de once varas y señalan los verdaderos orígenes de la ruptura entre los diferentes grupos delictivos dentro y fuera de la ley, nadie ve hacia arriba; el chiste es hacer barullo, no servir de carne de cañón.

Por el lado de la palabra “documentada”, la seguridad nacional está confiada. La prosa no es un arma revolucionaria. Sometida a miedos propios, tímidamente subraya unos “pecadillos” inofensivos a gusto de un público ignorante, opacado por la luminosidad de haber comprado un libro.

Hágase un favor y no caiga en el promedio. Aguarde, dentro de unos años, la aparición de documentos comprometedores (como siempre en la historia del país) que enjuicien la “cruzada” artera del poder en perjuicio de sí mismo.

Y para leer mentiras, quédese con los no-muertos y los “booms” agonizantes.

sábado, 28 de noviembre de 2009

BIBLIONAUTAS: MILLION DOLLAR BABY

MILLION DOLLAR BABY
F.X. TOOLE
FICCIÓN ZETA

Por.- RAÚL GÓMEZ MIGUEL Y MARCIA TREJO SILVA


Apenas traducido y publicado al español, en junio de 2009, “Rope Burns: Stories from the corner” es una compilación de seis cuentos escritos por Jerry Boyd, centrados en la práctica profesional del boxeo, editada al inglés, en primera edición, en el año 2000.

Entrenador de boxeadores, Boyd, el hombre detrás del seudónimo F.X. Toole, retrata en una prosa impecable, la vida dentro y fuera del gimnasio y el cuadrilátero, donde los hombres y las mujeres consumen una terrible adicción a los golpes, a la adrenalina y, especialmente, a la conquista del respeto porque para llegar a lo más alto es necesaria, además de la rudeza, la inteligencia estratégica para boxear, no golpear.

El boxeo demanda sacrificios físicos y psicológicos para completar una preparación centrada en el equilibrio. Parece absurdo que la fuerza, no sea tan indispensable como el balance. Un fajador pega fuerte pero, no boxea. Un boxeador tiene punch en los puños, sin embargo, su virtud es la administración de recursos y desequilibrar al oponente con el golpe exacto en el momento preciso.

En estas seis historias atisbamos el amargo rumbo de la ambición personal y la delgada frontera entre los ganadores y los perdedores. La habilidad del autor es extraordinaria para atraer lectores, aun fuera del ámbito deportivo, haciendo una pelea literaria de valorización al simple espectáculo del intercambio de golpes.

Después de haber sido escogida por Clint Eastwood para dirigir una película ganadora de cuatro Oscares, protagonizada por Hillary Swank, Morgan Freeman y el propio Eastwood, la historia de “Million Dollar Baby” es un drama crudo de un accidente fatal en la carrera ascendente de una boxeadora y como la mujer convertida en tetrapléjica, tiene que afrontar unos rounds adicionales para ganarse el descanso eterno a través de la muerte inducida por su creador, un manager viejo que se debate entre el código moral y el código de los boxeadores. Por un lado, la defensa de la vida; por el otro, el derecho a una muerte digna.

Aun viendo el largometraje, la lectura de “Million Dollar Baby” es un knock out al corazón de cualquiera y es una fuerte lección de amor, en el lugar menos imaginable y en condiciones extremas. Los personajes curten el cuero más resistente y lo azotan a la imaginación del leyente, empujándolo a las mismas preocupaciones que sostienen el universo de la ficción.

El resto de los relatos no desmerecen y desde diferentes ángulos exponen los criterios dominantes en el trasfondo de la disciplina deportiva. No pujan por aprobación o rechazo, se limitan a contar la anécdota sin adornos, y en las páginas finales va dibujándose la bruma de un triste consuelo, a veces por el honor defendido, otras por el honor ganado con la más brutal de las derrotas.

Muy lejana a la serie cinematográfica de Rocky Balboa, los púgiles de Jerry Boyd experimentan la magia del encordado; la quemadura de las cuerdas.

Y desde la esquina del equipo de ayudantes, los lectores tenemos la cercanía del sudor, la sangre, los escupitajos, las heridas, los consejos y los trucos para reanimar muertos y regresarlos a la arena, donde las apuestas fluyen, la publicidad gana, los organizadores revientan sus bolsas y los asistentes reciben una fuerte catarsis de carne golpeada y de un puño ganador.

Un libro simplemente fascinante y una atinada selección para quedarse en casa, descansar el cuerpo y meterse en la mente de nuestros gladiadores actuales.

La recomendación sale sobrando.


lunes, 3 de agosto de 2009

BIBLIONAUTAS: Monstruos mexicanos.



Por: Raúl Gómez Miguel




Otra excelente recomendación para leer durante las vacaciones y no olvidar a la fundadora de este blog

MONSTRUOS MEXICANOS
MARCIA TREJO
EDITORIAL: DIANA



Leamos de monstruos; de esos seres marginales y marginados que asaltan la imaginación popular, dotándola de lo necesario para salir adelante en cuanto a miedo se refiere, porque una cosa es el mundo de día, pletórico de sol, y otra, un mundo oscuro limitado por las cualidades físicas de la especie que ve moro con tranchete donde sea.

Los monstruos existen. Pero no son esos remedos que se llaman políticos, líderes y demás fauna siniestra que destroza los mejores ideales y las propuestas justas. Los monstruos que nos tocan tiene algo de bello, algo de mágico y algo infinitamente humano que hacen que en el fondo los amemos. No podemos eludir cierta solidaridad con su condición de perseguidos, forajidos y fuera de ley que también conoce el ciudadano promedio cuando el entorno lo tilda de extraño, raro, diferente.

La monstruosidad es diferencia y por eso pesa. Así que los monstruos bien pueden pasar por minoría social y, sin embargo, no conocemos ninguna organización no gubernamental que defienda sus elementales derechos, y salvo honrosas excepciones en este país repleto de entidades medio espantosas, muy pocos académicos se atreven a estudiarlos profundamente. En consecuencia, ser monstruo y, además, mexicano es una sentencia al anonimato, al borrón políticamente correcto.

Por ello, el esfuerzo de Marcia Trejo, socióloga, profesora, escritora y defensora a ultranza de las causas perdidas, nos es aleccionador para no permitir que el olvido destroce la fantasía de nuestro pueblo. Desde la “Guía de seres fantásticos del México prehispánico”, primer libro publicado en 2004 por Vila Editores (Gedisa), la autora había declarado una preocupación crucial por el rescate de las creencias de la gente común y de los testimonios antiguos que guardan cientos de fuentes inéditas para sustentarlas.

En “Monstruos mexicanos”, la periodista galardonada, presenta un giro de público pero no de interés. Ahora se trata de acercar a los adolescentes a las raíces de sus ancestros, de sus terrores primigenios. Otra vez, la búsqueda la lleva a convocar voces vivas y el eco de generaciones milenarias. La noticia actual se suma al seguimiento antiguo. Los mexicanos como pueblo describimos cada página de su compilación, asegurándonos que a diferencia de charlatanes y gentuza de ralea vil, Marcia Trejo documenta sin objeción la seriedad de estos relatos que parecen infundidos de un hechizo naturista o el abandono etílico.

“Monstruos mexicanos” es un libro para disfrutarse, para meterse de cabeza en las aguas de ayer y aprender de brujas, animales imposibles, aberraciones naturales y entidades escandalosas que por primera vez, mediante el conocimiento y la palabra escrita de Marcia Trejo se atreven a platicar algunas confesiones efusivas sobre su peculiaridad.

En una introducción cercana a las páginas de un diario personal, un monstruo conductor explica lo mínimo que debemos de saber en cuanto a la fisonomía, tácticas, hábitos, mentalidad y fenomenología de sus semejantes. Una vez, entrados en materia, asistimos al desfile de los fenómenos.

Concebido como una colección de pequeñas semblanzas, “Monstruos Mexicanos” es una primera lectura del imaginario colectivo. Sin otro afán que no sea el de interesar, el documento nos carga a los recuerdos, a las pláticas familiares, a las consejas de los mayores en ese tiempo en que la credulidad era virtud y no un sinónimo de ignorancia.

La lectura de estas páginas, en lo personal, parece los apuntes de las personas entrañables que todos hemos conocido a lo largo de la vida y que tuvieron la gentiliza de contactarnos al otro lado de la realidad; a la posibilidad de lo increíble, de lo espiritual, del caos rechazado por la solemnidad.

A décadas de distancia, los niños que fuimos seguramente corroborarán la veracidad y el amor que Marcia dispone en el volumen.

Los monstruos existen y Marcia los conoce.

domingo, 2 de agosto de 2009

BIBLIONAUTAS: Fantasmario Mexicano




Una propuesta de lectura para vacacionar y recorrer la tétrica provincia mexicana, llena de apariciones y sustos.


FANTASMARIO MEXICANO
MARCIA TREJO SILVA
EDITORIAL TRILLAS


Creer o no creer es la pregunta inquietante que sustenta la nueva obra de Marcia Trejo Silva, socióloga y evaluadora literaria mexicana, autora de Guía de Seres Fantásticos del México Prehispánico (Vila, 2004) y Monstruos Mexicanos (Diana, 2008).

Fantasmario Mexicano reúne más de 700 referencias sobre apariciones, espíritus, fantasmas y leyendas que cubren la totalidad de la historia de nuestro pueblo y que le otorgan al conjunto un carácter único al retomar el formato de un diccionario convencional y convertirlo en una invitación a la lectura corrida o de entradas específicas sin perder el carácter unitario del proyecto.

Por un simple cálculo de probabilidad elemental, la abundante acumulación de datos extraños que hace Marcia Trejo deja un impacto en el escepticismo de cualquiera en este terreno pantanoso de los espectros y los fenómenos paranormales.

La autora sabe de lo que escribe y con una rigurosidad científica, metódica y objetiva construye un universo de imaginación popular sacado de todo tipo de fuentes, desde las de primera mano hasta los documentos que reconstruyen relatos antiquísimos como actos de preservación cultural.

Ajena a la charlatanería mercantil o la exquisitez académica del género, Marcia desde la convicción que su trabajo es fundamental en la generación de la memoria colectiva apuesta por escribir para que el lector entienda, aprenda y reflexione, de esta manera, su Fantasmario es un recuento de narraciones más que cortes quirúrgicos para atrapar el vapor fantasmal. La autora ha dedicado años de paciente investigación para legar a las futuras generaciones las pruebas que, antes del eurocentrismo o la exaltación exagerada de los Estados Unidos, México posee un acervo de seres y situaciones improbables variadas y competitivas.

Sin caer en los llamados al nacionalismo barato o al aprovechamiento de la ingenuidad masiva, la socióloga y Premio Nacional de Periodismo, se limita a contar las cosas sin evangelizar o atraer prospectos hipnotizados.

El fantasmario mexicano no quiere convencer a nadie de la verdad que contiene. Por ello su fascinación es peligrosa porque a pesar del desarrollo de México, ciertas zonas de su identidad sucumben al eco del pasado, de la superstición o la magia.

En persona, Marcia es una mujer seria, madura y poco dada a fomentar las rarezas, toma sus proyectos con calma y en más de una ocasión le han preguntado si cree efectivamente en lo que escribe. Su respuesta es directa, al margen de la anécdota, están los hombres y las mujeres que en un tiempo la teoría más descabellada satisfacía su comprensión de la realidad y, en consecuencia, ese ejercicio de pensamiento merece un respeto absoluto a la distancia.

Desde sus primeros textos, la autora ha hecho una sociología sin parangón en la comunidad académica que se presume universitaria, sus propuestas en diferentes campos, la política y la comunicación social, son trasgresoras y refrescantes en un ámbito que aburre y mata de seriedad.

Políticamente incorrectos, Marcia Trejo Silva y su Fantasmario Mexicano harán las delicias de los lectores que buscan romper otra frontera o aumentar su pensamiento lateral. Y no dude que a pesar del racionalismo más radical, algunas experiencias expuestas en sus páginas lo harán voltear la cabeza no vaya siendo que un espantajo ronde por la casa y lo agarre descuidado.

viernes, 3 de abril de 2009

BIBLIONAUTAS: Política. El poder de las palabras, las ideas y el ingenio


POLÍTICA. EL PODER DE LAS PALABRAS, LAS IDEAS Y EL INGENIO. RAÚL GÓMEZ MIGUEL Y MARCIA TREJO. EDITORIAL TRILLAS.

POR: Ana Laura Domínguez


Se dice que hablar de política es siempre terminar en una discusión acalorada en la que ninguno de los involucrados está de acuerdo con nadie. Lo cierto es que se trata de un tema que debiera abordarse en la mesa de todos los hogares. Ciencia o arte. La ciencia de hacer política y el arte de ser un buen político.

De una forma por demás sencilla y sobre todo haciendo gala de una gran objetividad, Gómez y Trejo nos presentan en este libro, no sólo una rica y armoniosa compilación de frases célebres de diferentes actores políticos nacionales y extranjeros; desde los clásicos hasta los más o menos recientes, sino que le brindan al lector un panorama completamente diferente de lo que todos entendemos por política. Sin tapujos ni mediocridades.

Lejos de caer en favoritismos ni apasionamientos baratos, los escritores de esta obra nos muestran una quejosa realidad de lo que adolece nuestra amada nación: buena política, buenos políticos y sobre todo, buenos ciudadanos que sepan y entiendan lo que esos temas quieren decir.
El título de los capítulos que se presentan en el libro, además de ser atinados y sustanciales, nos hablan de la perspicacia de los autores para “acomodar” las frases célebres elegidas y lo más importante, llevan de la mano al lector para poder comprender que la política, por sí sola y como tal, no existe.

Más que un libro de consulta, POLÍTICA debiera convertirse en el libro de cabecera no sólo de los interesados en la materia, sino de todos los mexicanos conscientes de que a nuestro país, le falta mucho por hacer en esta disciplina tan compleja. Tenemos la herramienta en las manos.

martes, 24 de febrero de 2009

BIBLIONAUTAS: La poesía de Edgar Allan Poe


POR: Raúl Gómez Miguel


Tradicionalmente Edgar Allan Poe es asociado a la literatura de terror como una especie de gran oráculo que marcó la ruta que relatos posteriores siguieron para elevar el género de los escalofríos a la esfera de la literatura universal.

Sin embargo, pocos o casi nadie, reconocen en el célebre bostoniano, la faceta poética que simultáneamente a la labor prosística desarrolló. En México, por citar ejemplos, lo divulgado se reduce a la clásica composición de “El Cuervo” y de los poemas que apoyan o desencadenan el carácter dramático de sus cuentos, digamos, “La caída de la Casa de Usher” o “Ligeia”. Por ello, es importante evocar el redescubrimiento de la sensibilidad lírica de un bardo no homenajeado, que merece el descenso personal a sus versos.

Las poesías de Poe suman 45, aproximadamente 1,500 estrofas, sin contar textos dispersos que no figuran en los poemarios admitidos ni en las ediciones formales.

Los títulos de estas evocaciones son: “Tierra del sueño”, “La ciudad del mar”, “El valle de la inquietud”, “Solo”, “Estrofas”, “Para Annie”, “El lago”, “Las campanas”, “A María Luisa Shew”, “El palacio encantado”, “Azante”, “El coliseo”, “El romance”, “Un sueño entre un sueño, “El gusano conquistador”, “Silencio”, “Balada nupcial”, “El dorado”, “Canción”, “Israfel”, “Soneto a la ciencia”, “A mi madre”, “Annabel Lee”, “Ulalume”, “A Helena”, “La durmiente”, “Para alguien, en el cielo”, “Leonora”, “Estrofas a Helena”, “El cuervo”, “Stanzas”, “Estrellas del atardecer”, “Sueños”, “Espíritus de la muerte”, “A M”, “Himno católico”, “A f-s S. O-d”, “A F”, “Un sueño”, “A...”, “A el río”, “A M.L.S.”, “Un enigma”, “Un día de los novios”, “Irene”, “Paean”, “El valle Nis”, “Tierra de hadas”, “Politean” y “La ciudad condenada”.

En sus inicios, la poesía que hace el estadounidense está influenciada por los ingleses Byron y Shelley, poetas intensos que aceleran las pulsaciones de los soñadores adolescentes que sienten ser parte de una enorme hazaña vivencial que los hará perecer, si es necesario, en aras de ideales bellos, cuajados de joyas inapreciables para el resto de la humanidad.

Por afinidad temperamental, Allan Poe versifica sin importarle las resonancias inglesas y procura, bordeando la madurez de un estilo, retomar los cabos dejados por sus campeones, manteniendo un estilo personal destacado.

De esta etapa data “Temerlán y otros poemas” (1827), librito impreso rudimentariamente y que recoge sus baladas “románticas” que le ganan cierta fama en el círculo de sus amistades y de sus amores imposibles. Desafortunadamente para la crítica, sus estructuras byroneanas condenan estos trabajos al tapanco de la “edad juvenil” en la que las torpezas y los chispazos se miden paralelamente.

En 1829 se reedita el volumen primario con injertos frescos que auguran la explosión de una sensibilidad sui generis que se realza en “Israfel”, pieza que por ritmo y metáfora fomenta la fe de sus adeptos en el extremismo subjetivo en el que Allan Poe forja sus meditaciones.

Tres años después ve la luz el tomo “Poemas” que con mayor difusión y mejores combinaciones nos introduce a un poeta sólido, vívido y alegórico que usa sus preocupaciones vivenciales y los reveses de la suerte a modo de materia prima para resolver las cuestiones cruciales de su búsqueda de comunicación.

Las nuevas rimas son duras y pletóricas de desaliento. En “La ciudad condenada” leemos: “A la quietud perfecta, bajo el cielo,/ Resígnanse las aguas melancólicas./ Y mézclese la piedra con la bruma,/ Y todo, al parecer, flota en los aires,/ Mientras, de lo alto de la orgullosa torre,/ a la ciudad inclina/ La muerte, gigantesca, la mirada.” Los heroísmos del romanticismo incipiente han mudado a un desencanto mayúsculo; los colores alegres de la inocencia se eclipsan por tenebrosas alucinaciones de fracaso y frustración. La maldición de la genialidad se cierne en el hombre que escuchará a los heraldos de la parca en la plenitud de sus invenciones.

A partir de esta edición, Poe deslumbrará a los lectores con impresos de aterrantes tramas y no menos desquiciantes personajes. Noveleta, cuento y verso serán la santísima trinidad de la pluma de Edgar Allan. Tropiezos, traiciones, escándalos y miseria hostigarán al creador que paradójicamente se alimenta de la desesperanza y la humillación para imaginar peores suplicios a los conocidos entonces. El colapso definitivo no es relevante es grotesco, el artista debe de procurar predecirlo e inducirlo por las vías refinadas del aniquilamiento progresivo, fascinante; una agonía terrible que vea la destrucción con ropajes de una bendición no merecida. En Poe, el progreso y su herencia deshumanizadora cobran una víctima a un alto precio, el precio de la consagración.

Las tribulaciones biográficas de Poe generan el caudal de miedos inciertos que levantarán la cabeza en las fisuras rítmicas de su rúbrica poética. Sus prosas y sus poemas empiezan a igualarse. El tono opresivo y la expansión funesta de los desgarros internos de su personalidad consiguen implantar un doble cerrojo en las aspiraciones de diálogo que urge su ánimo doliente. El literato expulsa las pesadillas que lo acosan. Su frente se perla de sudor y en las madrugadas despierta emitiendo indefensos alaridos que nadie conforta. La pesadumbre y los vicios son los solitarios brazos que cubren la desnudez de un alma gimiente, derrumbada.


Producto de esta destrucción ascendente, “El cuervo”, aparecido en enero de 1845, refleja la inmensidad del martirio interno del autor. “Cierta vez que promediaba/ triste noche, yo evocaba,/ Fatigado, en viejos libros,/ las leyendas de otra edad/ Ya cejaba, dormitando;/ cuando allá, con toque blanco,/ Con un roce incierto, débil,/ a mi puerta oí llamar./ -A mi puerta un visitante/ -murmuré- siento llamar;/ Eso es todo, y nada más.” Por enésima ocasión, la secuencia se repite. El antihéroe rodeado de sus caras posesiones, abstraído de su momento, es molestado por sonidos raros que interrumpen la contemplación evasiva de un enamorado por su amada muerta, la imborrable Leonora, quien es un pretexto en la orquestación de un monólogo, a la altura del “Ser o no ser” de Hamlet, en el cual, el protagonista enciende las disertaciones inmemoriales sobre la congoja que clausura el fallecimiento de un semejante querido. La recitación aumenta su emotividad y culmina en el abatimiento resignado del sujeto a la voluntad ultraterrena: “Y aun el Cuervo, inmóvil, calla:/ quieto se halla, mudo se halla/ En tu busto, oh Palas pálida/ que en mi puerta fija estás;/ Y en sus ojos, torvo abismo,/ sueña, sueña el Diablo mismo,/ Y mi lumbre arroja al suelo/ su ancha sombra pertinaz,/ Y mi alma, da esa sombra/ que allí tiembla pertinaz,/ No ha de alzarse, nunca más”.

A pesar de la aclamación unánime que se derivó del texto, Allan Poe sólo recibió la irrisoria cantidad de cinco dólares por los derechos de uno de los pilares de la poesía estadounidense de todas las épocas. El espontáneo triunfo, probablemente único memorable, brinca a Poe un alivio parcial a la pobreza desmedida que padece. Conferencias, recitales y veladas con declamación suministran dólares benditos que de inmediato vuelan, agotando la certidumbre.

Harto de las pretensiones intelectuales de los auditorios arribistas que le inquieren por la acuñación de “El cuervo”, Allan Poe redacta “La filosofía de la composición”, en donde explica los pasos metodológicos seguidos para componer el poema. Su exposición es una alabanza a los desvelos de la remisa mentalmente moldeada y a su tejido lógico. El chispazo paranormal de la “inspiración”, deidificada por los artistuchos panfleteros es tachoneada por las sentencias absolutas de un “declamador” en boga, renuente a corromperse en los salones dorados de una decencia implacable que le persigue por indeseable, obsceno y excesivamente joven; antes que su evangelio prenda y lo torne mártir de los caídos.

El deceso de su esposa Virginia, 30 de enero de 1847, señala la cuenta regresiva del “scribbler”. El choque de la ausencia amorosa y la racionalización del fracaso económico ahogan la confianza de Poe. Literalmente el “autor maldito” se confiesa en las líneas de sus poemas postreros: “A Helena”, “Ulalume”, “A mi madre”, “El dorado”, “Annabel Lee”, “A María Luisa Show”, “Las campanas” y “Para Annie”; minúsculos votos de una fe moribunda, que aun en la honorabilidad de su ejecución, disparan un dejo de superioridad del oprimido ante la morbosidad de las instituciones que lo preservan por erigirlo en pecado viviente.

Poe huye de sí mismo. Apuesta enmendar su signo. Planea romances tardíos e intensidades adolescentes. Asevera una credibilidad en su fortaleza. Ansía recobrar las eras idas, cobrar el sitial que se ha abierto, superar la penetración de sus argumentos. Encumbrarse en académico favorecido, empero el reloj de arena escupe los dos granos que le restan. El 7 de octubre de 1849, Edgan Allan Poe, “el caballero en estado lamentable” aborda la barca de la inmortalidad, custodiado por arcángeles llorosos que los reunirán con Virginia, la excelsa pasión de sus latidos “miserables”.

En Francia, Charles Baudelaire, otro creador marginal y rechazado, asumiría la misión de restituirle a Poe su valor mundial...

“Y aun el Cuervo, inmóvil, calla:
quieto se halla, mudo se halla
En tu busto, oh Palas pálida
que en mi puerta fija estás;
Y en sus ojos, torvo abismo,
sueña, sueña el Diablo mismo,
Y mi lumbre arroja al suelo
su ancha sombra
que allí tiembla pertinaz,
No ha de alzarse, ¡Nunca más!”

lunes, 29 de diciembre de 2008

BIBLIONAUTAS: La guerra de Vietnam día a día



LA GUERRA DE VIETNAM DIA A DIA
LEO DAUGHERTY
EDITORIAL DIANA

Para los hombres y las mujeres del mundo entre cuarenta y sesenta años, el conflicto bélico de Vietnam es un fantasma familiar del que nunca se han desprendido del todo.

Si la Segunda Guerra Mundial y la conflagración de Corea impusieron un espíritu maniqueo a la historia universal alentando un esquema de luz contra tinieblas, fuera cual fuera la simpatía de bando, el sudeste asiático cayó en la sin razón, en la locura del imperio clásico sobre un pueblo, en apariencia, nacido perdedor.

Vietnam es el inicio de la guerra sin honor, que hoy permite la ocupación militar estadounidense en Afganistán e Irak sin el atisbo contestatario de hace cuatro décadas.

Continuando la experiencia imperialista fallida de Francia, los Estados Unidos compraron una pesadilla política, económica, social y cultural que les borraría, durante los años setenta, del liderazgo planetario.

Millones de dólares en tecnología, recursos humanos y recursos materiales fueron insuficientes en la obtención de la victoria final. El ejército más poderoso de la tierra sucumbió frente a grupos desordenados de nacionalistas convencidos de que aun las cenizas eran un patrimonio que premiaba la muerte.

El despliegue avasallador de hombres y armamento supuso, al principio de la contienda, que la intervención norteamericana en Vietnam duraría meses.

El desconocimiento de la geografía, la enorme distancia del abastecimiento y la minimización del movimiento de liberación nacional, además de las turbias maniobras de China y la Unión Soviética, a través de las fronteras, cercaron al ejercito “green go” en un dudoso juego de ofensiva.

Esta difícil situación empeoró con el llamamiento a filas de la población civil norteamericana que, inundada de noticias e imágenes desoladoras en todos los medios de información a su alcance, terminó en un divorcio declarado a la autoridad correspondiente.

Nada valieron los recuerdos de las gestas heroicas del pasado inmediato, millones de jóvenes advirtieron que detrás la pompa y circunstancia, esa guerra no les competía. El militarismo propagado sólo pegó en los habituales, en los extremistas acelerados intoxicados de supremacía blanca y derecha terrorista.

La negativa juvenil terminó por dividir a la nación. Los políticos incapaces de ofrecer salidas negociadas con inteligencia y los generalotes inhabilitados en la construcción de un avance guerrero eficaz mantuvieron encendida la trifulca a pesar de las advertencias internas.

La opinión pública internacional, por su parte, declaró su simpatía franca a la causa de la libertad vietnamita y aprovechando cualquier oportunidad, repudio en las formas debidas la beligerancia de Norteamérica.

En una lectura estructural, Vietnam marcó la transición crítica del capitalismo unitario de la posguerra al fragmentado de la Guerra Fría.

Los Estados Unidos resintieron un crecimiento medular de la vieja Europa y el derrotado Japón, que moldearon una teoría del capital menos despiadada.

Sin Vietnam es bastante complicado comprender la contracultura sesentera y las decisiones estatales que la propiciaron.

Por vez primera, después del contra ataque multinacional al nazismo, a los ciudadanos del mundo les quedaba perfectamente claro que el Vietcong estaba haciendo lo propio y ese respaldo global, a la larga, produjo la incredulidad necesaria en el cuestionamiento democrático a los Estados Unidos.

Enmarcada en un contexto de renovación y renacimiento intelectual, la idea del policía universal resultaba anacrónica, risible, patética.

En ese mundo de amor y paz, de submarinos amarillos y campos eternos de fresa, la conducta retorcida de los burócratas gubernamentales y los buitres de uniforme merecía la protesta unánime y el grito amedrentador.

Por vez única, los jóvenes tenían mayoría de edad.

Luego arribarían los cuerpos desencajados, los enfermos de combate y los mutilados. Pronto empezaría otra guerra, la de casa, la de la reintegración social, la de Rambo y el Francotirador.

Y los veteranos sufrirían una segunda derrota, la del rechazo, la del olvido. Una nación acostumbrada a ganar nunca les perdonó ensuciar su arrogancia.

Y en el colmo de la paradoja cínica, hoy, los antiguos encolerizados, los líderes estudiantiles, los artistas de la anarquía, sostienen a ese ejército que ayer maldijeron.

martes, 25 de noviembre de 2008

BIBLIONAUTAS: Hannibal Lecter. Una aproximación bibliográfica




Por: Marcia Trejo y Raúl Gómez


Cuatro novelas y cinco películas son, hasta ahora, la síntesis informativa que tenemos sobre el ficticio asesino serial consentido del imaginario popular universal de este nuevo siglo.

Hijo de la mente ¿enferma? del escritor norteamericano Thomas Harris, autor de “Domingo negro” y otras narraciones secundarias, Hannibal Lecter es el icono exacto entre las temibles criaturas de la realidad y la idealización segura del criminal de alta escuela, refinado, elitista y cien por ciento eficaz.

A lo largo de los años que lleva dentro de las pesadillas del mundo, el doctor Lecter ha sabido ganarse la confianza del temor y ha propuesto una reivindicación del asesinato como una bella arte, gracias al implacable encanto de su historia y a la caracterización hecha del personaje por el actor británico (¿había más?) Anthony Hopkins.

Ubicado en uno de los puestos cumbres de popularidad en la cinematografía y la literatura, Hannibal resume el miedo y el tabú atávicos que tiene la antropofagia para la civilización y el hombre promedio. En esa zona de alto riesgo, Thomas Harris supo introducir una variable de fascinación morbosa. Tomando a Ed Gein y otras referencias de excesos “alimenticios” cometidos por asesino seriales de alto octanaje, y llevándolos a los usos y costumbres de un aristócrata en el concepto menos peyorativo, digamos un señorón de alcurnia al estilo del profundo sur estadounidense, Harris amarra un personaje sin pérdida, sin errores y listo para atraer a las masas indispensables.

En la primera entrega “El dragón rojo”, Lecter es un invitado aparte y es mencionado poco en el desarrollo de la trama y las palmas se las lleva un admirador de William Blake, dado a ponerle brutalidad a crímenes que desembocan en la muerte del propio monstruo. En esas páginas pioneras se ponen datos pequeños que dan cuenta de la trayectoria delictiva del “caníbal” y de la peligrosidad que encierra ponerse cerca de sus mandíbulas. En sí y en honesta apreciación, el libro y las dos adaptaciones al cine cumplieron los estándares promedio y en conjunto explican algunas duda en torno al hombre.

“El silencio de los inocentes” es punto y aparte. Pensado en virtud de darle al doctor Lecter un protagonismo necesario, Thomas Harris recurre al cuento de “La Bella y la Bestia”, sazonándolo con la cacería policíaca de “Búfalo Bill”, un peculiar modisto en “carne viva” que decide inaugurar una pasarela fatídica a costa de mujeres corpulentas cuya epidermis cubra sus obsesiones travestís a ritmo de “Goodbye horses”.

La relación bivalente amor-odio de la agente del FBI, Clarice Starling, y el ya reconocido doctor Hanibbal Lecter va puliendo un atractivo adicional a la familiar persecución del malo que a duras penas (y una escena memorable en el film) cubre la cuota de permanencia en el recuerdo del público. El núcleo del éxito es la condición extremadamente humana de una mujer inteligente, empapada de deber, que sucumbe a la seducción del contrario: el hombre de mundo, el profesional de la muerte y quien le demostrará que la conoce más allá que cualquiera.
La dramatización que hizo Hollywood fue excelsa, precisamente por saber elegir a un elenco y un equipo de producción que le dotó a la película del magnetismo indispensable para convertirla en un clásico moderno inigualable. Las actuaciones de Jodie Foster y Anthony Hopkins elevaron a marcas insospechadas el alcance de un producto que se pensó nada excepcional. El reconocimiento de la Academia en los premios Oscar puso la cereza en el pastel y estableció la alcurnia del largometraje.

“Hannibal” es la continuación extravagante de los vínculos torcidos Starling-Lecter, capoteando la venganza gore de un guiñapo humano y llevados a un clímax de difícil solución por lo que el libro y el cine se divorcian y cada quien termina la fábula a conveniencia y riesgo. La literal tentación de la carne debilita el carácter de Clarice y ablanda la perseverancia del doctor tirando las ensoñaciones de multitudes frustradas por la decisión de la Foster a no participar en la secuela del filme.

Escarbando la mina de oro, Harris regresa a la matriz y redacta, con miras al paquete completo novela y película, “Hannibal, el origen del mal” (Plaza y Janés), un guión novelado de regular manufactura destinado a aclarar las sombras de la infancia de Lecter y el principio de su singular dieta. Sin demasiado esfuerzo, la trama queda lejos del gancho publicitario y la ovación del respetable. Rápida, envolvente a priori pero débil y oscilante, “El origen del mal” queda minimizada a pretexto corporativo de embolsarse unos cuantos millones de dólares atacando la bondad de los admiradores que no se perderán la presentación cinematográfica y el formato especial en DVD. Total, metidos en gastos ni se siente.

Uniendo los títulos expuestos, la odisea negra de Hannibal Lecter o Aníbal El Caníbal, es una suerte de emblema generacional que dice mucho de las miedos y las obsesiones obscuras de una sociedad que, en 2008, se ve cándida.

El doctor Lecter fue el último de los grandes monstruos del siglo XX, de esos que habitaban la fantasía y tocaban las fibras sensibles del corazón...como el conde Drácula y la locura de Bela Lugosi; Frankestein y la inadaptabilidad de Boris Karloff, la psicosis del blandengue Norman Bates o los gestos berrinchudos de la poseída Regan.

Hannibal Lecter es la monstruosidad en el formato que nos gusta, que debería existir, que castiga el mal gusto y la grosería, que se entrega al amor, que se escapa de los malos, malos y que nos guiña, haciéndonos cómplices en la región virgen de la mente porque, si somos sinceros, el asesino siempre es un espejo de nosotros.

jueves, 30 de octubre de 2008

BIBLIONAUTAS: Posada


POR: Marcia Trejo y Raúl Gómez


POSADA. AGUSTÍN SÁNCHEZ GONZÁLEZ. MARTÍNEZ ROCA. Casi desconocido en su tiempo y celebrado décadas después por motivos demagógicos más que artísticos, don José Guadalupe Posada es una figura insólita del México decimonónico tardío a caballo con el de la Revolución y el Nacionalismo institucional. Grabador dotado de una sensibilidad extraordinaria para extraer el alma de la gente, Posada es el equivalente iconográfico de José Alfredo Jiménez en la música tradicional popular mexicana; es el padre de los dibujos que dieron un rostro nítido al mexicano y será por siempre una referencia obligada en la construcción de nuestros conceptos de identidad. No obstante, el mito de Posada no ha dejado estudiar el mitote que fue la vida de don Lupe, hombre de trago fuerte y, según consta en las crónicas, adicto a la mariguana y los cruces aterradores de estas sustancias enloquecedoras. Por ello es plausible la investigación de Agustín Sánchez González que se impuso contarnos la vida de Posada en una contexto de realidad y no de estampita de escuela religiosa. Aunque limitada por el espacio y la complejidad del sujeto de estudio, la biografía escrita por este especialista de la caricatura mexicana es un documento que devuelve el perfil humano de don Guadalupe, opuesto a la unción clasista del poder y sus aduladores. Un libro que simplemente se disfruta y sorprende.

domingo, 26 de octubre de 2008

BIBLIONAUTAS: El Castillo blanco


POR: Marcia Trejo y Raúl Gómez Miguel


EL CASTILLO BLANCO. ORHAN PAMUK. MONDADORI. Ganador del Premio Nobel de Literatura 2006, Pamuk es un escritor, según el juicio de la Academia de Estocolmo, representativo del espíritu libertario que las letras universales contienen. Especialista en novelas de sabor, que no históricas, Orhan Pamuk trata de capturar el sentido renovador del constante ir y venir de Occidente a Oriente, y viceversa, que halla en la ciudad de Estambul el espacio apropiado para ofrecer testimonio de las conflictiva y ricas relaciones de dos mundos que aun hoy luchan por imponer una verdad, una concepción de las cosas en el más puro estilo de la modernidad tardía. Pamuk, en esta condición, es un turco universal, si eso es posible. Comparado en grandeza a Italo Calvino o Jorge Luis Borges y bendecido por los calificativos elocuentes de John Updike, el talento de Pamuk debe de servir como una invitación alegre al descubrimiento de los otros habitantes del eurocentrismo. Sin ser éste su mejor trabajo basta para aguijonear el interés y emprender la búsqueda de la Turquía fantástica que se revela en las páginas siguientes.

jueves, 23 de octubre de 2008

BIBLIONAUTAS: La reina sin nombre


LA REINA SIN NOMBRE. MARÍA GUDÍN. EDICIONES “B”.


A caballo entre la literatura fantástica y una supuesta histórica, las aventuras de una mujer nacida para mandar en la España goda y la Francia merovingia da pie a la especulación sentimental de una escritora que ha leído a los clásicos de los géneros y que los copia con una exactitud funcional, al menos dentro de las expectativas de los habituales a estas narraciones. Sin otra pretensión que no sea la de agradar y dejar un margen a la imaginación ociosa, la novela no tiene pierde y conmoverá a dos que tres maduritas ganosas de amor aventurero. Desafortunadamente, la eficiencia también marca la limitada capacidad de propuesta y el regular rendimiento de la búsqueda personal. Ceñirse a un patrón no significa mejorar la voz personal o el oficio de contar historias. “La reina sin nombre” es un título ideado como la respuesta ibérica a las firmas recurrentes e importantes de las escuelas, que entre druidas, antiguos y clichés avejentados jala y promueve, eso sí, un rato entretenido.

martes, 7 de octubre de 2008

BIBLIONAUTAS: Las 33 estrategias de la guerra


LAS 33 ESTRATEGIAS DE LA GUERRA
ROBERT GREENE
EDITORIAL: OCEÁNO

POR: Raúl Gómez Miguel y Marcia Trejo


Es un hecho comprobado que dentro de la Publicidad y la Mercadotecnia, el pensamiento y la práctica de la estrategia constituyen un valor profesional insustituible y, por ende, una marca distintiva que jerarquiza a los hombres y las instituciones que lo estructuran correctamente.

A lo largo de nuestra formación especializada hemos consultado las grandes obras del tema y las aproximaciones que especialistas hacen a los pensamientos de los reconocidos estrategas universales de todos los tiempos. Pero en esta materia un requisito es indispensable: sólo se aprende ejerciendo.

Por ello nos resulta útil que alguien se tome la gentileza de reducir, que no resumir, las enseñanzas de la estrategia y las explique a través del ingenio de celebridades como Sun Tzu, Napoleón, Maquiavelo o Clausewitz. El trabajo en sí es difícil y los alcances trascendentes, en especial, porque al igual que el amor o el sexo, en esto de la estrategia cualquiera dice saberlo todo sin meditar que tan real es su apreciación.

Robert Greene, a diferencia de muchos que dicen intelectuales y autoridades de la estrategia, ha conseguido el reconocimiento público mediante el suministro de herramientas básicas para la comprensión del fenómeno. “Las 48 leyes del poder”, libro publicado en inglés durante 1999, trazó una forma válida de acercar al gran público a los rincones del mando y la autoridad usando la compilación y la definición de un esquema eje que diera validez a las observaciones del autor.

“Las 48 leyes del poder” se tradujo al español en 2000 por la Editorial Atlántida repitiendo el éxito de ventas que había alcanzado en los Estados Unidos y terminó por convertirse en un texto formativo para diferentes carreras universitarias.

“Las 33 estrategias de la guerra”, Océano 2007, repite el modelo y profundiza en la técnica que otorga el mando y la autoridad, enfatizando los elementos rigurosos que, a su juicio, dotan a los individuos de los recursos indispensables para alcanzar metas y derrumbar obstáculos.

En este segundo libro, Robert Greene toca el aspecto menos atractivo del magnetismo político, plantea el trabajo permanente que implica ganar voluntades y obrar en consecuencia. Otra vez, los maestros de siempre acuden a sustentar cada apartado de la hipótesis correspondiente enalteciendo la clandestinidad irrenunciable que respalda la aclamación de la gente.

A quienes ejercitamos la comunicación social en cualquier forma, el libro es una lectura obligada, ya para reflejar nuestro trabajo o ya para enmendar los errores que lo empañan. La estrategia de la guerra no es ajena a la difusión e impacto de mensajes sociales; es garante de que las metas serán cumplidas y los intereses satisfechos.
Superior a cientos de títulos apadrinados por editoriales vinculadas al ámbito empresarial y de negocios, la obra es sincera, exhaustiva, inteligente, honesta y útil. No trata de ganarse a nadie y simplemente se regula por el sentido común y las variantes adecuadas. Aquí no se socorre a la historia de éxito o el caso Selecciones. Aquí se regresa a la Historia y los momentos decisivos que han forjado cuanto somos. En estas páginas no hallamos aquello que nos gustaría, topamos con lo que nos es necesario. No se le dan palmadas en la espalda al respetable; se le indica que TODAS las decisiones que tome y no tendrán repercusiones que son exclusivamente de su responsabilidad.

Pocas veces un documento puede resistir tantas lecturas y salir airoso. Los libros de Robert Greene no tienen pierde. Se leen por gusto, urgencia o cierto masoquismo sádico. No importa, el punto es reconocer en las voces de los siglos la advertencia, el consejo o la máxima para no repetir estupideces o tropezarnos con la misma piedra. Pongamos que son lecciones preventivas a prueba de idiotas.

Hágase un favor a usted y los demás, y consuma esas líneas, reconozca que no hay nada nuevo bajo el sol o que sólo rescatamos lo que hemos olvidado, y asista a la recuperación de la condición humana y a la maravillosa experiencia de vivir como se nos dé la gana aun bajo la admiración de los detractores.

martes, 16 de septiembre de 2008

BIBLIONAUTAS: Tierra firme


TIERRA FIRME. La vida extraordinaria de Martín Ojo de Plata
MATILDE ASENSI. PLANETA

POR: Ana Laura Domínguez


Una novela de aventuras situada en la época de las colonias españolas de las Indias en el Nuevo Mundo. Gracias a una narrativa fluida, Asensi atrapa al lector desde las primeras páginas con una excelente descripción tanto de personajes como de lugares y situaciones. El manejo del lenguaje, muy al estilo de la escritora, aunque en ocasiones un tanto sobrado, nos remite por mucho a la España de aquellos días así como a sus habitantes: piratas, mercaderes, contrabandistas, reyes y seudo reyes.

Una trama bien llevada y sobre todo bien estructurada, lo malo de la historia, o lo menos agraciado de la misma, es la temática principal. Una mujer (Catalina Solís) que a causa de varias situaciones y peripecias en su corta vida, se ve en la necesidad de hacerse pasar por hombre (Martín Nevares). Sin ser historias iguales, Tierra Firme hace recordar cintas cinematográficas como la de Yentl (1983) con Bárbara Streisand y Víctor/Victoria (1982) con Julie Andrews y James Garner.

Esperemos que las siguientes entregas de la vida de Martín Ojo de Plata, logren formar una rica y entretenida saga de aventuras de un tema tan apasionante y cotizado como lo es el de los piratas y su mundo.

viernes, 12 de septiembre de 2008

BIBLIONAUTAS: Contra el amor


RUDEZA NECESARIA

POR: Eduardo Acosta

No es que resulte sorprendente, no, sin embargo resulta muy audaz y agradable que una mujer planteé de entrada, como escape libertario, el adulterio como reducto subversivo del ser humano y más, que otra mujer se lo proporcione a su amor.

Bajo esta premisa Laura Kipins en su ensayo concupiscente Contra El Amor pone de manifiesto las semejanzas entre las relaciones sentimentales y las relaciones laborales, desenmascarando de manera puntual la concepción idealista del amor, señalando al matrimonio y las relaciones monogámicas como herramientas del sistema para alienar a las masas, y a las no masas.

El amor se ha convertido en un medio de control social, una serie de convenciones implementadas e incrustadas en cada ser humano desde el momento de su concepción: un bebé nos unirá más, para ser feliz debes tener pareja, para ser mujer debes de ser madre, juras amar por siempre, hasta que la muerte nos separe, infiel ni con el pensamiento, etc.
Sin duda un libro que examina al matrimonio como contrato social, laboral y económico, cuyo capital golondrino es el amor, estableciendo exclusividad en los mercados sin oportunidad de expansión, la monogamia.

Reflexionar y cuestionar el papel actual del amor es bastante atinado, no es que este mal el amor en sí mismo, no, lo transforma su carácter alienador, y lejos de exponenciar la libertad y creatividad del otro se ha convertido en un sesgo y acoso a las libertades del mismo para mantener la maquinaria del sistema en movimiento para generar grandes ganancias económicas. Así, los binomios Trabajo/Amor y Oficina/Cama se han convertido en actividades inherentes e indisolubles, queda pues en nosotros rescatar al amor de la concepción posmoderna de trabajar para conservarlo.

Además de resultar un magnífico ensayo, TUMBONA EDICIONES lo presenta dentro de una colección llamada Versus donde se abordan 12 temas a manera de rounds donde varios ensayistas vierten de manera polémica sus opiniones sobre conceptos considerados como intocables desde el punto de vista convencional. Su diseño y formato intentan recuperar la visión contestaría del fanzine logrando una lectura atractiva con todo el carácter contestatario que da la brevedad, como bien lo señalan en su blogg.
http://tumbona.blogspot.com/



jueves, 28 de agosto de 2008

BIBLIONAUTAS: El medallón del arconte


POR: Marcia Trejo y Raúl Gómez Miguel


EL MEDALLÓN DE ARCONTE. ANNE LAURE BONDOUX. DESTINO. Cual telenovela triple estrella de una cadena privada nacional, la novela es una fusión acertada de romance, amistad, aventuras mesuradas y atmósfera perfumada a lágrimas de señorona. Consciente del apego a una fórmula establecida, Anne Laure Bondoux mantiene los síntomas de la literatura para adolescentes atacando un sector igual de vulnerable que confunde la fantasía con las letras rosas. Sin alterar el peinado o ensuciarse el vestido, la autora lleva a buen puerto la nave de “las piedras de vida” y cubre los requisitos clásicos de la corriente, amen de reafirmar un oficio honrado de ganarse la vida, que la enaltece y la torna segura.

martes, 19 de agosto de 2008

BIBLIONAUTAS: La conjura sixtina


LA CONJURA SIXTINA. PHILIP VANDENBERG. BOOKET.


POR: Marcia Trejo y Raúl Gómez Miguel


Agradezcamos a Dan Brown el proponer un esquema peculiar para convertir la teoría de la conspiración en fábrica de best sellers literarios y permitir a cientos de entusiastas seguidores rozar el éxito y las regalías. En este caso, Leonardo Da Vinci es sustituido por Miguel Ángel, y la Monalisa, por los frescos de la Capilla Sixtina. Se agrega una confabulación extrema de cábala judía, cristianismo ortodoxo, .nazis, banqueros, clero y figuras históricas comunes, y se obtiene un título atractivo, que hará la delicia de tantos ingenuos que buscan la resolución de misterios en el rumor de los pasquines. Bien meditado, habrá que aplaudir la eficaz convocatoria a la lectura que los conspiradores representan para un público que confunde la “o” por lo redondo. Y todavía falta el segundo aire de la moda: la película y cuanta aberración intelectual se desprenda de ella.

martes, 12 de agosto de 2008

BIBLIONAUTAS: Piratas, corsarios y bucaneros


POR: Marcia Trejo y Raúl Gómez Miguel


Con el título venido a menos como clasificación de viles copiadores mal hechos, los bandidos del mar recuperan algunas noblezas y se presentan, por la vía de la investigación seria, como auténticos hijos de María Morales impulsores del crimen organizado, la libre competencia y el capitalismo sangriento en honor, but of course, de su graciosa majestad. Del mar Mediterráneo a todas las aguas conocidas en su tiempo, los ejércitos de la calavera y las tibias cruzadas llenaron el espíritu popular de excesos pendencieros que aun hoy contentan a cualquier visitante aburrido. Impecable en la rigurosidad histórica, Armero revela una visión menos romántica de los punks marinos y enaltece el papel trascendente que tuvieron en la conformación de una época añorada sin Johnny Depp ni Keith Richards flotando en perlas negras.

viernes, 8 de agosto de 2008

BIBLIONAUTAS: Isabel Moctezuma. Eugenio Aguirre. Martínez Roca


POR: Marcia Trejo y Raúl Gómez Miguel

Una ficción sustentada en la vida de una de las hijas del emperador azteca Moctezuma. Sostenida a modo de una confesión en primera persona, la novela describe la caída del imperio mexica, la conquista española y el asentamiento de la colonia a través del pensamiento lúcido de una mujer atrapada en la vorágine de esos años. La reconstrucción abarca el esplendor de las cortes prehispánicas; el heroísmo de culturas locales dispuestas a no morir; el advenimiento de la espada y la cruz; el caos de los soldados adaptándose a la paz. Un mural que intenta responder el silencio de los vencidos y los delirios de los cronistas europeos sobre el choque de dos mundos. Documentado, paciente, certero y sincero, Eugenio Aguirre viste a doña Isabel del carácter indispensable para transitar por el aniquilamiento de su universo y su adaptabilidad al cambio. Un libro para meditarse.