lunes, 8 de noviembre de 2010

MALA LECHE: UN LUNES DESCABEZADO

POR.- EL DODO DE LA MALA LECHE Y EL DODO DE HUMOR NEGRO

En el más puro estilo del forajido, el líder del cártel del Golfo, Ezequiel Cárdenas Guillén, Tony Tormenta, fue cercado y abatido en un enfrentamiento con elementos de las Fuerzas Armadas en su bastión de poder: Matamoros, Tamaulipas. El lugar donde nació, que desde 2003 se convirtió en su centro de operaciones, fue también el escenario que lo vio caer en medio de granadas y disparos de armas de alto calibre, ingresando al panteón del culto a la muerte de “hombres” tan del gusto del pueblo bronco.

En el reverso de la estampa “cinematográfica”, dentro de una “narcofosa” se hallaron los cadáveres de 18 michoacanos levantados en Acapulco, demostrando que el océano de sangre está embravecido y que los responsables ni aludidos se muestran.

Tepito tiene todo menos cobardía. Por ello, que dos adolescentes fueran baleados el viernes pasado, sumándose al incidente anterior que tuvo a siete jóvenes, inquieta al barrio al difundirse de voz en voz que se han encontrado “narcomensajes” atribuidos a una banda que se llama “Los colombianos”. En los ataques se usaron AK-47 y protocolo habitual del ajuste de cuentas. La bronca es que los mandos del gobierno reducen los hechos a pleitos entre adictos y camellos, cuando, dadas las condiciones del país, debería de sonar la alarma y vincular otras acciones violentas a algo más grande que supondría una certeza lógica: la guerra contra el narcotráfico y el reacomodo de los carteles necesitan de dominar la capital de la República.

Un parcito de perdedores se felicitaron por la muerte del líder del Cartel del Golfo y como de lo perdido, lo hallado, Calderón y Obama aplaudieron la ejecución de alguien que, en verdad, poco hará a favor de sus causas perdidas.

Lentamente, los partidos comienzan a moverse para eliminar alfiles de bandos contrarios internos. El PRI, El PRD y El PAN hacen lo propio no vaya siendo que el enemigo en casa les tumbe las ilusiones. Por eso se están revisando el pedigrí de los “notables”, tachando a los que tienen que despedirse antes que acabé este maldito 2010.

En la tormenta de los ungidos y los apóstatas, aunque Felipe Calderón se reunió con los cinco suspirantes a dirigir el blanquiazul y les leyó la cartilla, alguien puso cuernos y tan pronto terminó la junta con Calderón, que suelta una carga de “fuego amigo” para quemar al adversario y ponerle sabor al siguiente concilio que dirigirá, César Nava.

El Estado de México determinó renunciar a 300 judiciales por dar positivo al consumo de drogas y otras acciones indebidas. El punto es que estos flamantes desempleados que no saben otra que perfeccionar el mal, quedaran a disponibilidad de un mercado laboral ilícito que demanda este tipo de gentuza, precisamente por amplia preparación en la violencia, corrupción y quebranto de las leyes. Dicho de otra manera, las instituciones los aceptan, ellos se desmadran y luego la ciudadanía vive con el Jesús en la boca ante la destrucción que posibilitan tan “lindas criaturitas”.

Rafael Ponfilio Acosta, “Juanito”, engendró de Andrés Manuel López Obrador y muestra deplorable del nivel de la grilla nacional, decidió que ahora va a competir por la titularidad del Poder Ejecutivo del Distrito Federal. ¿Con qué méritos? Con los mismos de tantos gobernantes que hacen del cuento una especialidad y de la ignorancia, una virtud.

Y lo que falta por venir.

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