Sabiendo lo que va a suceder a la petición ciudadana que el presidente Felipe Calderón, con un ejemplar en mano y en audiencia pública, explique a México el artículo que establece que el matrimonio civil debe de ser entre un hombre y una mujer, unas mil personas de diferentes preferencias sexuales marcharon de la Columna del Ángel de la Independencia (ojo con los senos) a la residencia oficial de Los Pinos como protesta al recurso de ley que la Procuraduría General de la República interpuso ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, argumentando de inconstitucionales los matrimonios y la adopción de personas del mismo sexo.
Sin incidentes mayores, la marcha entregó un ejemplar de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dirigida al titular del Poder Ejecutivo, a fin que no salga luego que no la conoce o que sólo ha leído la suya, de dudosa procedencia.
El hecho de que hayan sido pocos asistentes en comparación a otras movilizaciones sociales no debe hacer creer a la reacción religiosa y de derecha política que será fácil promover la derogación del acuerdo de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, del 21 de diciembre de 2009, en el que se legalizan este tipo de matrimonios y las posibles adopciones de infantes que hagan.
Es fundamental establecer que ese avance jurídico SÓLO norma en la Ciudad de México y no es, como los conservadores de la Nación han pregonado, una cruzada infernal para poner las buenas costumbres de cabeza.
De acuerdo a la magnitud de la imposición, especialmente del Partido Acción Nacional y la Iglesia Católica Mexicana, a pretender perseguir la entrada en vigor de este planteamiento legal, la ciudadanía librepensadora del Distrito Federal va a sacar las garras y saldrá a las calles a exigir el respeto de la diferencia, piedra angular de cualquier democracia que se precie.
Hoy fue una marcha, lo demás será consecuencia de la cerrazón y la intolerancia.
EL ÚLTIMO DE LOS DODOS
domingo, 7 de febrero de 2010
MALA LECHE: ¿QUIÉN DETENDRÁ LA LLUVIA?
POR.- EL DODO DE LA MALA LECHE Y EL DODO DE HUMOR NEGRO
A diez años de un incidente semejante, siete mil viviendas del Distrito Federal y el Estado de México quedaron sumergidas en aguas negras a causa de que se colapsara el muro de contención del canal de La Compañía, en un punto situado a unos metros del antiguo boquete que causó tanto estrago social entonces.
El municipio de Valle de Chalco fue afectado en las colonias Avándaro, San Isidro y El Triunfo, además de alterar la circulación de un tramo de la autopista México-Puebla; y al igual que el de Ecatepec y Nezahualcóyotl, el gobernador Enrique Peña Nieto los declaró zona de desastre y le pidió a la Secretaría de Gobernación la ayuda necesaria para que no se le cayera la campaña, perdón, para ayudar a los damnificados.
Marcelo Ebrard, hizo lo propio con las colonias El Arenal, en la Delegación Venustiano Carranza, y El ex Lienzo Charro, en la de Iztapalapa. A diferencia que con el Estado de México, Gobernación está dando largas a la petición de la Ciudad y puso al Director de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luegue, a rasgarse las vestiduras y dar alaridos de perico mariguano en contra de la irresponsabilidad de la administración capitalina porque desde antes el funcionario había denunciado la poca atención que se le ponía a la sagrada H2O.
Simultáneamente, Felipe Calderón invitaba al pacto social y la verborrea típica conciliatoria que, en el contexto electoral de este año, los grillos se la pasaron por salva sea la parte y siguieron a gusto armando las quinielas ganadoras.
La tristeza de los damnificados es que, como cándidos ciudadanos, vuelven a creer y la desgracia se repite. A la manera mexicana de arreglar las cosas, el personal asignado para tapar el hoyo, sigue exactamente las indicaciones: tapan el hoyo y a ver cuánto aguanta porque para sustituir la totalidad del canal, que ya dio de sí, requiere de dinero que ha sido asignado para otras prioridades como campañas de propaganda en medios electrónicos del Senado, la Cámara de Diputados y la Presidencia de la República en las que se ventilan los logros, sí: logros, de los poderes de la Unión, a sabiendas que la realidad les abofetea sus discursos de tres cuartos.
No faltaron los inteligentes analistas que expresaron la necedad de la gente de vivir en zonas de alto riesgo y no hacer nada para prevenir eventualidades siniestras. Nos es claro que el argumento además de idiota, olvida que los habitantes de esos municipios también se caen con el cuerno para el pago de servicios y funcionarios, de lo contrario, ahí sí, a punta de macanazos los mueven de la zona.
Pero la burrocracia es congruente. Primero el hueso, después que se acabe el mundo. Diez años y estamos en las mismas. Vendrán las excusas: las lluvias “atípicas”, el vencimiento de las estructuras, las malas vibras y la manga del muerto. Pero, como cualquier otra calamidad, era posible preverla. Sin embargo, el interés general quién sabe qué lo defina, y ahí están las consecuencias.
Destrucción, enfermedad y desamparo para cientos de compatriotas que volverán a empezar de cero nada más por unas firmas que determinaron darle una manita de gato al canal y a rogar que no les tocará en su gestión otro quiebre.
A unas semanas de la catástrofe natural de Haití, cabe dilucidar si los servidores públicos han proyectado qué hacer y cómo reaccionar en un sismo de proporciones similares, considerando que el centro político de México es una zona de alto riesgo para los movimientos telúricos.
Esperemos que sí, de lo contrario, que santa Petra, la callosa, nos agarre confesados.
A diez años de un incidente semejante, siete mil viviendas del Distrito Federal y el Estado de México quedaron sumergidas en aguas negras a causa de que se colapsara el muro de contención del canal de La Compañía, en un punto situado a unos metros del antiguo boquete que causó tanto estrago social entonces.
El municipio de Valle de Chalco fue afectado en las colonias Avándaro, San Isidro y El Triunfo, además de alterar la circulación de un tramo de la autopista México-Puebla; y al igual que el de Ecatepec y Nezahualcóyotl, el gobernador Enrique Peña Nieto los declaró zona de desastre y le pidió a la Secretaría de Gobernación la ayuda necesaria para que no se le cayera la campaña, perdón, para ayudar a los damnificados.
Marcelo Ebrard, hizo lo propio con las colonias El Arenal, en la Delegación Venustiano Carranza, y El ex Lienzo Charro, en la de Iztapalapa. A diferencia que con el Estado de México, Gobernación está dando largas a la petición de la Ciudad y puso al Director de la Comisión Nacional del Agua, José Luis Luegue, a rasgarse las vestiduras y dar alaridos de perico mariguano en contra de la irresponsabilidad de la administración capitalina porque desde antes el funcionario había denunciado la poca atención que se le ponía a la sagrada H2O.
Simultáneamente, Felipe Calderón invitaba al pacto social y la verborrea típica conciliatoria que, en el contexto electoral de este año, los grillos se la pasaron por salva sea la parte y siguieron a gusto armando las quinielas ganadoras.
La tristeza de los damnificados es que, como cándidos ciudadanos, vuelven a creer y la desgracia se repite. A la manera mexicana de arreglar las cosas, el personal asignado para tapar el hoyo, sigue exactamente las indicaciones: tapan el hoyo y a ver cuánto aguanta porque para sustituir la totalidad del canal, que ya dio de sí, requiere de dinero que ha sido asignado para otras prioridades como campañas de propaganda en medios electrónicos del Senado, la Cámara de Diputados y la Presidencia de la República en las que se ventilan los logros, sí: logros, de los poderes de la Unión, a sabiendas que la realidad les abofetea sus discursos de tres cuartos.
No faltaron los inteligentes analistas que expresaron la necedad de la gente de vivir en zonas de alto riesgo y no hacer nada para prevenir eventualidades siniestras. Nos es claro que el argumento además de idiota, olvida que los habitantes de esos municipios también se caen con el cuerno para el pago de servicios y funcionarios, de lo contrario, ahí sí, a punta de macanazos los mueven de la zona.
Pero la burrocracia es congruente. Primero el hueso, después que se acabe el mundo. Diez años y estamos en las mismas. Vendrán las excusas: las lluvias “atípicas”, el vencimiento de las estructuras, las malas vibras y la manga del muerto. Pero, como cualquier otra calamidad, era posible preverla. Sin embargo, el interés general quién sabe qué lo defina, y ahí están las consecuencias.
Destrucción, enfermedad y desamparo para cientos de compatriotas que volverán a empezar de cero nada más por unas firmas que determinaron darle una manita de gato al canal y a rogar que no les tocará en su gestión otro quiebre.
A unas semanas de la catástrofe natural de Haití, cabe dilucidar si los servidores públicos han proyectado qué hacer y cómo reaccionar en un sismo de proporciones similares, considerando que el centro político de México es una zona de alto riesgo para los movimientos telúricos.
Esperemos que sí, de lo contrario, que santa Petra, la callosa, nos agarre confesados.
sábado, 6 de febrero de 2010
MARASSA: CUANDO LOS NAZIS VINIERON
Martin Niemöller (14 de enero de 1892 – 6 de marzo de 1984) fue un pastor luterano alemán que, por formación militar, respaldó la política segregacionista del partido Nazi. En 1933, reaccionó contra Adolfo Hitler por excluir de la iglesia a todo creyente con antepasados judíos. Fundó entonces con Dietrich Bonhoeffer, la Iglesia Confesante que se opuso a la nazificación de las iglesias alemanas. El hombre fue arrestado el 1 de julio de 1937 y condenado el 2 de marzo de 1938 a siete meses de cárcel. Al término de su condena, la Gestapo lo retuvo en los campos de concentración de Sachsenhausen y Dachau hasta 1945.
Niemöller es autor del siguiente poema que alude a la integridad del ser humano en momentos de prueba y es un exhorto a no claudicar por miedo a la confabulación del silencio. Sin embargo, el texto no fue concebido como un poema, sino como un sermón para la Semana Santa de 1946, en Kaiserlautem, Alemania, con el título ¿Qué hubiera dicho Jesucristo?. Por esas confusiones en el mundo de las letras, se atribuye erróneamente a Bertolt Brecht, su composición.
EL ÚLTIMO DE LOS DODOS considera importante traerlo a sus DODOSLECTORES para moverlos a reflexionar sobre la importancia de no quedarnos callado ante ninguna arbitrariedad, so pena que cuando seamos víctimas de alguna, nadie mueva un dedo a favor de nosotros.
Original
Als die Nazis die Kommunisten holten,habe ich geschwiegen;ich war ja kein Kommunist.
Als sie die Sozialdemokraten einsperrten,habe ich geschwiegen;ich war ja kein Sozialdemokrat.
Als sie die Gewerkschafter holten,habe ich nicht protestiert;ich war ja kein Gewerkschafter.
Als sie die Juden holten,habe ich nicht protestiert;ich war ja kein Jude.
Als sie mich holten,gab es keinen mehr, der protestieren konnte.
Traducción
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,guardé silencio,porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,guardé silencio,porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,no protesté,porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,no protesté,porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,no había nadie más que pudiera protestar
No permitamos a los canallas apoderarse de cuanto somos por la complicidad ver hacia otro lado. Demos la cara y hagamos un cambio.
Niemöller es autor del siguiente poema que alude a la integridad del ser humano en momentos de prueba y es un exhorto a no claudicar por miedo a la confabulación del silencio. Sin embargo, el texto no fue concebido como un poema, sino como un sermón para la Semana Santa de 1946, en Kaiserlautem, Alemania, con el título ¿Qué hubiera dicho Jesucristo?. Por esas confusiones en el mundo de las letras, se atribuye erróneamente a Bertolt Brecht, su composición.
EL ÚLTIMO DE LOS DODOS considera importante traerlo a sus DODOSLECTORES para moverlos a reflexionar sobre la importancia de no quedarnos callado ante ninguna arbitrariedad, so pena que cuando seamos víctimas de alguna, nadie mueva un dedo a favor de nosotros.
Original
Als die Nazis die Kommunisten holten,habe ich geschwiegen;ich war ja kein Kommunist.
Als sie die Sozialdemokraten einsperrten,habe ich geschwiegen;ich war ja kein Sozialdemokrat.
Als sie die Gewerkschafter holten,habe ich nicht protestiert;ich war ja kein Gewerkschafter.
Als sie die Juden holten,habe ich nicht protestiert;ich war ja kein Jude.
Als sie mich holten,gab es keinen mehr, der protestieren konnte.
Traducción
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,guardé silencio,porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,guardé silencio,porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,no protesté,porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,no protesté,porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,no había nadie más que pudiera protestar
No permitamos a los canallas apoderarse de cuanto somos por la complicidad ver hacia otro lado. Demos la cara y hagamos un cambio.
viernes, 5 de febrero de 2010
EXTRA: RÉQUIEM POR DON ENRIQUE GIBERT
La publicidad es una marca haciendo amigos
Por: HÉCTOR MÁRQUEZ
Planeación Estratégica
Publicidad Ferrer
Apenas nos recuperábamos de la pérdida de Don Eulalio Ferrer el pasado 2009, cuando la mañana del cuatro de febrero de 2010, la vida refrendó el luto en el medio publicitario, Don Enrique Gibert emprendió el eterno viaje.
Argentino de nacimiento, pero como muchos publicistas, renacido en México a su llegada al país en la década de los 60´s y hecho leyenda por los logros que son ya huella indeleble en la publicidad nacional.
Aquí recordamos a un hombre que no se estancó en lo aburrido del cliché del oficio, un profesionista que no formó parte de ningún clan dentro del medio y que se dedicó a innovar con sus ideas a su paso por diferentes agencias y departamentos.
Don Enrique comienza a construirse como publicista desde 1960 con McCann Erickson en el área de Servicio a Clientes, se le contrata como ejecutivo de cuenta porque tenía pinta de serlo, pero a su paso por lugares como: Augusto Elias, D´Arcy Publicidad y Arellano NCK, entre otras, tuvo que volverse copy, mensajero, director creativo, dibujante, pasando del escritorio al restirador sin parpadear.
Después de esta experiencia multitarea y con entrenamiento de sobra, pone una de las bases mas importantes de la publicidad moderna al fundar su primera Agencia en 1973: Maqueda Gibert.
Esta agencia fue la de la buena estrella, la de la experiencia y de la de logros con clientes como: Volkswagen, Maizena, Hellman´s y Raleigh.
Durante 14 años se posicionan como la agencia nacional de mayor y más rápido crecimiento en el país, tanto que una agencia transnacional publicitaria les pone la mirada encima. No sólo creo una agencia sólida y exitosa, sino que es el primero también en conducir la transacción donde una multinacional como FCB absorbía por completo a una agencia local.
Más adelante se contrata como vicepresidente de Bozell y bajo su mando creativo se encuentra nuevamente con FCB, cuando esta vuelve a adquirir la empresa donde se encontraba y no por casualidad, sino por la eficiencia del discurso publicitario traducido en el éxito de sus anunciantes. FCB lo sabía y por eso busca a Gibert en una segunda ocasión.
Años más tarde funda las siguientes Agencias: Gibert, Gibert DDB y Gibert Quattro, esta ultima cambiaría de nombre a Gibert S2 a la fusión con las ideas de Santiago Pando y Spooky Pérez.
Es uno de los fundadores del Círculo Creativo y su Primer Presidente en búsqueda del talento y la excelencia de los mensajes. Así mismo es juez del laureado Festival de Cannes representando a México.
Lo anterior no sólo describe a un empresario exitoso y publicista trascendental que ha dado nuestro país, sino a uno de tantos maestros que debemos contemplar a la hora de pensar en seguir dándole vueltas a la rueda de comunicación.
Siempre sostuvo que su éxito fue mostrar lo que nos hace mexicanos la publicidad a la que somos expuestos a diario lo que representa las bases de la planeación estratégica moderna y como directivo, aunque alejado de las hojas en blanco, se aseguró de que los productos creativos que su apellido respaldaba fueran inteligentes.
La inteligencia juega un papel muy importante en la publicidad, siempre y cuando no sea excesivamente racional. La inteligencia es importante cuando te ayuda a ser perceptivo, autocrítico y observador. Pero si la inteligencia te lleva a ser excesivamente intelectual, entonces se convierte en un freno. Finalmente los intelectuales son la gente, para bien y para mal, que tienen la particularidad de decir complicadamente algo sencillo.
Los artistas son la gente que tienen la habilidad de explicar con sencillez algo complicado.
Don Enrique Gibert fue artista grande entre los grandes del gremio.
Gracias Enrique, por un legado que es inspiración y sera recordado siempre.
Por: HÉCTOR MÁRQUEZ
Planeación Estratégica
Publicidad Ferrer
Apenas nos recuperábamos de la pérdida de Don Eulalio Ferrer el pasado 2009, cuando la mañana del cuatro de febrero de 2010, la vida refrendó el luto en el medio publicitario, Don Enrique Gibert emprendió el eterno viaje.
Argentino de nacimiento, pero como muchos publicistas, renacido en México a su llegada al país en la década de los 60´s y hecho leyenda por los logros que son ya huella indeleble en la publicidad nacional.
Aquí recordamos a un hombre que no se estancó en lo aburrido del cliché del oficio, un profesionista que no formó parte de ningún clan dentro del medio y que se dedicó a innovar con sus ideas a su paso por diferentes agencias y departamentos.
Don Enrique comienza a construirse como publicista desde 1960 con McCann Erickson en el área de Servicio a Clientes, se le contrata como ejecutivo de cuenta porque tenía pinta de serlo, pero a su paso por lugares como: Augusto Elias, D´Arcy Publicidad y Arellano NCK, entre otras, tuvo que volverse copy, mensajero, director creativo, dibujante, pasando del escritorio al restirador sin parpadear.
Después de esta experiencia multitarea y con entrenamiento de sobra, pone una de las bases mas importantes de la publicidad moderna al fundar su primera Agencia en 1973: Maqueda Gibert.
Esta agencia fue la de la buena estrella, la de la experiencia y de la de logros con clientes como: Volkswagen, Maizena, Hellman´s y Raleigh.
Durante 14 años se posicionan como la agencia nacional de mayor y más rápido crecimiento en el país, tanto que una agencia transnacional publicitaria les pone la mirada encima. No sólo creo una agencia sólida y exitosa, sino que es el primero también en conducir la transacción donde una multinacional como FCB absorbía por completo a una agencia local.
Más adelante se contrata como vicepresidente de Bozell y bajo su mando creativo se encuentra nuevamente con FCB, cuando esta vuelve a adquirir la empresa donde se encontraba y no por casualidad, sino por la eficiencia del discurso publicitario traducido en el éxito de sus anunciantes. FCB lo sabía y por eso busca a Gibert en una segunda ocasión.
Años más tarde funda las siguientes Agencias: Gibert, Gibert DDB y Gibert Quattro, esta ultima cambiaría de nombre a Gibert S2 a la fusión con las ideas de Santiago Pando y Spooky Pérez.
Es uno de los fundadores del Círculo Creativo y su Primer Presidente en búsqueda del talento y la excelencia de los mensajes. Así mismo es juez del laureado Festival de Cannes representando a México.
Lo anterior no sólo describe a un empresario exitoso y publicista trascendental que ha dado nuestro país, sino a uno de tantos maestros que debemos contemplar a la hora de pensar en seguir dándole vueltas a la rueda de comunicación.
Siempre sostuvo que su éxito fue mostrar lo que nos hace mexicanos la publicidad a la que somos expuestos a diario lo que representa las bases de la planeación estratégica moderna y como directivo, aunque alejado de las hojas en blanco, se aseguró de que los productos creativos que su apellido respaldaba fueran inteligentes.
La inteligencia juega un papel muy importante en la publicidad, siempre y cuando no sea excesivamente racional. La inteligencia es importante cuando te ayuda a ser perceptivo, autocrítico y observador. Pero si la inteligencia te lleva a ser excesivamente intelectual, entonces se convierte en un freno. Finalmente los intelectuales son la gente, para bien y para mal, que tienen la particularidad de decir complicadamente algo sencillo.
Los artistas son la gente que tienen la habilidad de explicar con sencillez algo complicado.
Don Enrique Gibert fue artista grande entre los grandes del gremio.
Gracias Enrique, por un legado que es inspiración y sera recordado siempre.
EXTRA: MUERE UN GRANDE, GIBERT
La vida nos ha permitido conocer a hombres y mujeres fundamentales en la gestación, crecimiento, desarrollo y trascendencia de la Publicidad mexicana.
Hoy entristece saber que Don Enrique Gibert ha muerto, legando cientos de méritos que es absurdo listar. Simplemente, a la memoria vienen encuentros y pláticas alrededor de la industria, el negocio, la creatividad y la inteligencia. Porque Don Enrique era un hombre de un talento propio, labrado a punta de humanidad y comprensión de las habilidades ajenas. Siempre fue exacto, directo y total a la hora de enunciar el planteamiento definitivo. No en balde fue el cerebro de cuatro proyectos exitosos de agencias publicitarias. Gibert es un apellido que no necesita credenciales para saber de quién se está hablando.
Eludiendo las páginas pomposas, saturadas de elogios, Los DODOS guardamos una última lección de humor, filosofía y ejemplo de vida que Don Enrique expuso en el homenaje que en 2009 le hiciera la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad.
"Me alegra haber descubierto a esta altura de mi vida que para aprender a vivir hay que aprender a morir. Hoy puedo disfrutar de momentos como éste con una paz interior que no conocía. Siempre pensé que quienes me iban terminar retirando de la vida publicitaria serían Keith Reinhardt o Ken Kaess, q.e.p.d. No; quien me terminó retirando fue Lou Gehrig (con los gringos nunca se sabe). Lo paradójico es que me haya retirado un gringo que no fue publicista sino beisbolista y, que además, murió hace 68 años de la misma enfermedad que yo tengo. Lou Gehrig y yo, en lo único que nos parecemos, es en la originalidad para escoger una enfermedad poco común, aunque él fue lo suficientemente importante como para que la bautizaran con su nombre. Lou la hizo en el béisbol mejor que yo en la publicidad”.
Donde este Don Enrique tenga la seguridad que sólo el tiempo aquilatará cuánto hemos perdido como profesionales y como sociedad con su partida, precisamente por representar la lección fundamental que debe regir a un ser humano: cuando alguien es verdaderamente importante no necesita decirlo, la gente lo grita; y como Gehring, usted siempre será uno de los grandes.
EL ÚLTIMO DE LOS DODOS
Hoy entristece saber que Don Enrique Gibert ha muerto, legando cientos de méritos que es absurdo listar. Simplemente, a la memoria vienen encuentros y pláticas alrededor de la industria, el negocio, la creatividad y la inteligencia. Porque Don Enrique era un hombre de un talento propio, labrado a punta de humanidad y comprensión de las habilidades ajenas. Siempre fue exacto, directo y total a la hora de enunciar el planteamiento definitivo. No en balde fue el cerebro de cuatro proyectos exitosos de agencias publicitarias. Gibert es un apellido que no necesita credenciales para saber de quién se está hablando.
Eludiendo las páginas pomposas, saturadas de elogios, Los DODOS guardamos una última lección de humor, filosofía y ejemplo de vida que Don Enrique expuso en el homenaje que en 2009 le hiciera la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad.
"Me alegra haber descubierto a esta altura de mi vida que para aprender a vivir hay que aprender a morir. Hoy puedo disfrutar de momentos como éste con una paz interior que no conocía. Siempre pensé que quienes me iban terminar retirando de la vida publicitaria serían Keith Reinhardt o Ken Kaess, q.e.p.d. No; quien me terminó retirando fue Lou Gehrig (con los gringos nunca se sabe). Lo paradójico es que me haya retirado un gringo que no fue publicista sino beisbolista y, que además, murió hace 68 años de la misma enfermedad que yo tengo. Lou Gehrig y yo, en lo único que nos parecemos, es en la originalidad para escoger una enfermedad poco común, aunque él fue lo suficientemente importante como para que la bautizaran con su nombre. Lou la hizo en el béisbol mejor que yo en la publicidad”.
Donde este Don Enrique tenga la seguridad que sólo el tiempo aquilatará cuánto hemos perdido como profesionales y como sociedad con su partida, precisamente por representar la lección fundamental que debe regir a un ser humano: cuando alguien es verdaderamente importante no necesita decirlo, la gente lo grita; y como Gehring, usted siempre será uno de los grandes.
EL ÚLTIMO DE LOS DODOS
EL COCOTAZO: ¿LA CONSTITU...QUÉ?
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada el 5 de febrero de 1917, es un libro tan remendado, borroneado, deshojado, polvoso y plagado de defectos que, honestamente bien a bien, nadie sabe lo que dice originalmente, pero sirve para mantener la opresión ciudadana y a una bola de parias que están consumiéndose a México.
A TÍTULO PERSONAL: ¿EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES?
Por.- RAÚL GÓMEZ MIGUEL
Son la mayoría demográfica y la minoría política. Son, en mucho, la columna vertebral del país y literalmente sus derechos han sido más concesiones, gestos demagógicos y chantajes electoreros que un reconocimiento pleno de su importancia ciudadana. De hecho, buscando con meticulosidad en el aparato legal mexicano, aunque se habla de su presencia, en contados casos prácticos no llevan las de perder. Son las mujeres de México.
Durante décadas, para no decir siglos, las mujeres de esta nación han luchado por la igualdad, la justicia y el reconocimiento de su sexo en actividades que, tramposamente, se consideraban (y se consideran de dientes para adentro) de “hombres”.
La lucha política, económica, social y cultural de la mujer se ha hecho pegada a las cuerdas del sexismo, la burla y la ignorancia del machismo que sólo admite las figuras ideales y desleales de “madre”, “hermana”, “esposa” y “golfa”.
Esta percepción casi cavernícola del género tiene momentos actuales emblemáticos. A tres días de abierta la 61 Legislatura del Congreso, ocho diputadas pidieron licencia indefinida para que los suplentes varones ocuparan los puestos, dentro de la estrategia usurera de los partidos.
En la primera sesión de este año de Bicentenario y Centenario, el Congreso mostró el cobre al socorrer a 14 mujeres más que declinaron a favor de suplentes hombres.
Antes de 2007, la ley establecía que por lo menos 30% de las candidaturas de un partido fueran de sexo femenino. Actualmente, se estipula que sea el 40%, sin embargo, eso no obliga a que al ganar, las damas se queden con el puesto, las tristes famosas “juanitas” son ejemplo vivo del dominio sexual que tienen las instituciones democráticas mexicanas.
Por si fuera poco, casi buscando con lupa, los partidos no han tenido a bien, incluir en sus plataformas electorales verdaderas reivindicaciones sexuales que pongan a las mujeres en una mayoría de edad ciudadana; insisten en “darles por su lado” y manejarlas como ciudadanas torpes y moldeables.
Aunque existen damas cuyo poder político eclipsa el de muchos hombres, en el sentido democrático de todos los días, son pocas las victorias de género, incluyendo, el derecho a determinar sobre su propio cuerpo.
Sin embargo, las pocas mujeres que se mantienen en la grilla nacional no dudan en dar chaquetazos ideológicos y apuntar y dispararse a sí mismas en materia de matrimonio, concepción y activismo ciudadano.
El caso inmediato lo vemos en la asambleísta del Distrito Federal, Mariana Gómez del Campo, puesta en la “chamba” por sus vínculos incuestionables (e intocables) con el presidente Felipe Calderón y Margarita Zavala, su esposa, y que ha hecho del asunto del matrimonio y la adopción por personas de un mismo sexo, una cruzada casi enfermiza a la que algunos panistas, concientes del costo político que trae esa postura, le han empezado a dar la vuelta con la justificación de la existencia de mayores prioridades legislativas en la Ciudad de México.
Siguiendo el estilo golpeador de la innombrable Marta Sahagún, Mariana Gómez del Campo, quien debería tener una óptica menos inquisitorial que sus homólogos ultras, usa el respaldo presidencial (ese que jura no marcar línea en este asunto) para cobrarse desobediencias y empezar a meter en cintura a los panistas conciliadores.
Este tipo de mujer que emerge en todos los partidos es una entidad servicial que con tal de estar en el juego es capaz de traicionar las más elementales causas e, incluso, olvidar que en este país podría hacer una diferencia si asumiera cabalmente la visión particular que la feminidad tiene de las cosas. Desdichadamente, como el poder es “cosa de hombres”, se va convirtiendo en un triste remedo de ellos.
Son la mayoría demográfica y la minoría política. Son, en mucho, la columna vertebral del país y literalmente sus derechos han sido más concesiones, gestos demagógicos y chantajes electoreros que un reconocimiento pleno de su importancia ciudadana. De hecho, buscando con meticulosidad en el aparato legal mexicano, aunque se habla de su presencia, en contados casos prácticos no llevan las de perder. Son las mujeres de México.
Durante décadas, para no decir siglos, las mujeres de esta nación han luchado por la igualdad, la justicia y el reconocimiento de su sexo en actividades que, tramposamente, se consideraban (y se consideran de dientes para adentro) de “hombres”.
La lucha política, económica, social y cultural de la mujer se ha hecho pegada a las cuerdas del sexismo, la burla y la ignorancia del machismo que sólo admite las figuras ideales y desleales de “madre”, “hermana”, “esposa” y “golfa”.
Esta percepción casi cavernícola del género tiene momentos actuales emblemáticos. A tres días de abierta la 61 Legislatura del Congreso, ocho diputadas pidieron licencia indefinida para que los suplentes varones ocuparan los puestos, dentro de la estrategia usurera de los partidos.
En la primera sesión de este año de Bicentenario y Centenario, el Congreso mostró el cobre al socorrer a 14 mujeres más que declinaron a favor de suplentes hombres.
Antes de 2007, la ley establecía que por lo menos 30% de las candidaturas de un partido fueran de sexo femenino. Actualmente, se estipula que sea el 40%, sin embargo, eso no obliga a que al ganar, las damas se queden con el puesto, las tristes famosas “juanitas” son ejemplo vivo del dominio sexual que tienen las instituciones democráticas mexicanas.
Por si fuera poco, casi buscando con lupa, los partidos no han tenido a bien, incluir en sus plataformas electorales verdaderas reivindicaciones sexuales que pongan a las mujeres en una mayoría de edad ciudadana; insisten en “darles por su lado” y manejarlas como ciudadanas torpes y moldeables.
Aunque existen damas cuyo poder político eclipsa el de muchos hombres, en el sentido democrático de todos los días, son pocas las victorias de género, incluyendo, el derecho a determinar sobre su propio cuerpo.
Sin embargo, las pocas mujeres que se mantienen en la grilla nacional no dudan en dar chaquetazos ideológicos y apuntar y dispararse a sí mismas en materia de matrimonio, concepción y activismo ciudadano.
El caso inmediato lo vemos en la asambleísta del Distrito Federal, Mariana Gómez del Campo, puesta en la “chamba” por sus vínculos incuestionables (e intocables) con el presidente Felipe Calderón y Margarita Zavala, su esposa, y que ha hecho del asunto del matrimonio y la adopción por personas de un mismo sexo, una cruzada casi enfermiza a la que algunos panistas, concientes del costo político que trae esa postura, le han empezado a dar la vuelta con la justificación de la existencia de mayores prioridades legislativas en la Ciudad de México.
Siguiendo el estilo golpeador de la innombrable Marta Sahagún, Mariana Gómez del Campo, quien debería tener una óptica menos inquisitorial que sus homólogos ultras, usa el respaldo presidencial (ese que jura no marcar línea en este asunto) para cobrarse desobediencias y empezar a meter en cintura a los panistas conciliadores.
Este tipo de mujer que emerge en todos los partidos es una entidad servicial que con tal de estar en el juego es capaz de traicionar las más elementales causas e, incluso, olvidar que en este país podría hacer una diferencia si asumiera cabalmente la visión particular que la feminidad tiene de las cosas. Desdichadamente, como el poder es “cosa de hombres”, se va convirtiendo en un triste remedo de ellos.
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