Por.- RAÚL GÓMEZ MIGUEL
Ramón “El 12” o “El Rama” junto con José Dolores Arroyo Chavarría, a unas horas de haber dirigido la matanza de estudiantes perpetrada en la calle Villa de Portal, fraccionamiento Villas de Salvárcar, en Ciudad Juárez, cuyo saldo hasta hoy es de 16 muertos, enfrentó a un grupo de militares y murió.
Según lo dicho por Arroyo Chavarría, acompañanante sobreviviente, los sicarios pertenecen al Cartel de Juárez y responden a un jefe apodado el “Diego” o “El 10”, quien tiene un pleito a muerto con “Los doblados”, integrantes de la banda “Artistas Asesinos” o “AA”.
El 30 de enero de 2010, por un chivatazo dado por alguien que vive en el fraccionamiento, “El Diego” instruyó al “51” para que fuera al lugar e hiciera limpieza porque todos los asistentes a la fiesta eran “AA”.
“El 51” asignó a Ramón, “El Rama” o “El Doce”, la dirigencia de la operación, que de acuerdo a los archivos de inteligencia gubernamental, se llamaba Adrián Ramírez.
"El Rama","El 15", "El 16", "El 18", "El 26", "El 27” "El 24", "El 28", "El 30", "El 32" y “El 37” fueron reforzados con gatilleros y vehículos ofrecidos por “El 51”.
José Dolores Arroyo Chavarría y “El 15” sirvieron de halcones, es decir, de vigilantes para que las fuerzas de seguridad no fueran a descomponer la operación.
En sus palabras, al lugar de la masacre llegaron cuatro vehículos con seis personas armadas con cuernos de chivo y R-15.
Lo demás lo sabe la Nación entera.
Dos días después, Arroyo Chavarría y “El Rama” iban a ejecutar a Daniel Elías Becerra Vicencio, que abandonó a los “Artistas Asesinos” para enrolarse con la banda rival “Los Aztecas”.
Poco antes de cumplir la ejecución, fueron interceptados por militares, desatándose el tiroteo, muriendo Adrián Ramírez, “Ramón”, “El Rama” o “El 12” a las tres de la tarde del primero de febrero.
José Dolores Arroyo Chavarría fue puesto a disposición de la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua por delitos diversos, además del asesinato de los estudiantes, y lo que se desprenda de las investigaciones, a las once de la noche de ese mismo primero de febrero.
La procuradora de Justicia de Chihuahua, Patricia González, confirmó, la mañana del día tres de febrero, que el Rama o el 12, el jefe del comando que asesinó a 16 personas en Ciudad Juárez, falleció al enfrentarse a militares, agregando que el derramamiento de sangre se debió a una confusión entre delincuentes, como se desprende de lo expuesto en párrafos anteriores, resaltando, claro está que se trataba de una reunión de juventud inocente que terminó en tragedia.
Suponemos que la muerte de “El Rama” y la detención de Arroyo Chavarría se muestra a la opinión ciudadana de Ciudad Juárez, el Estado de Chihuahua y la República Mexicana, la prontitud como se hace justicia. Un muerto que, por razones obvias, no puede hablar. Un detenido cualquiera. Una declaración, vayamos a saber que tan verdadera. Una urbe devastada por una guerra sin fin. Un gobierno titubeante. Una carpeta que amenaza cerrar un caso. El México de todos los días.
Con información de: El Heraldo de Chihuahua
jueves, 4 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
A TÍTULO PERSONAL: EL GENOCIDIO DEMOCRÁTICO
POR.- RAÚL GÓMEZ MIGUEL
Esto, Señores del Poder, no es una democracia, es un maldito genocidio.
EL DIARIO de Ciudad Juárez afirma que desde abril de 2009 a enero de 2010 fueron asesinadas 2 mil 434 personas sin que Víctor Valencia de los Santos, exsecretario de Seguridad Pública Estatal de Chihuahua, respingara o dijera esta boca es mía; ufano, ahora se prepara al abordaje de la alcaldía de Juárez para no desentonar en su negligencia.
Y mientras Felipe Calderón, de gira por Japón, avienta rostro y declara el habitual discurso de que México es el mejor de los países posibles; en corto sostiene que no hay una intención política en la oposición gubernamental al matrimonio y la adopción por personas de un mismo sexo, que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es clara al definir al matrimonio como un vínculo legal entre un hombre y una mujer, y que la Procuraduría General de la República está haciendo su trabajo.
Pero cuando se compara la cifra de muertos con la que comienza este texto y pasamos a la pregunta, bienvenida al caso, de la cuestión gay, me preguntó como ciudadano ¿cuál es verdaderamente el papel de la PGR? ¿Frenar la orgía de sangre en la que está, envueltas varias regiones del territorio o hacerle favores idiotas a la reacción que está en el poder?. Sumando todas las bajas a lo largo y ancho del territorio nacional de este ajuste de cuentas entre carteles y poderosos de cuello blanco, la cifraría fácilmente rebasa el millón, que es demasiado para un país en tiempos de paz.
No pasa un día, en esta administración, sin que un mexicano o una mexicana de cualquier edad pierda la vida directa o indirectamente por el accionar del crimen organizado, o lo que es peor en manos de autoridades corruptas y asesinos con placas.
México es el mejor lugar para invertir, pregona el presidente, sin embargo de no ser en el rubro de las funerarias y los cementerios, no alcanzamos a distinguir cómo con tanta sangre derramada, algún extranjero en su sano juicio pondrá un negocio aquí, donde la inseguridad y la muerte se han adueñado de todo.
Dieciséis muertos van del atentado contra estudiantes en Ciudad Juárez y, a pesar de que la sociedad del lugar demanda justicia con todo el peso de la ley, nadie quiere hablar precisamente por el terror a la represalia, a ser alcanzado por el brazo largo del infortunio.
La Secretaría de Gobernación, por cuenta y riesgo, está más presionada por la grilla de los partidos y el reparto de puestos públicos que de asegurar la seguridad nacional. Pesan demasiado los cotos de poder que el destino de la ciudadanía anónima.
Vivimos en un Estado en franca descomposición. La incredulidad y el egoísmo parten a la gente que hace lo propio para valerse por sí misma y proteger a sus seres queridos. Hace mucho, que las leyes y quienes las aplican dejaron de existir en el día a día de millones de mexicanos: honrados, luchones y trabajadores.
Hoy lloramos decesos que enfurecen, que calientan la cabeza y que hacen pensar en venganzas.
Hoy, otra vez, salen los ministros y el Congreso con caras largas a vender “consternación”, al tiempo que reciben llamadas por celular que les indica las oscilaciones de la grilla.
Balean a un jugador profesional de fútbol y hasta Calderón mete las manos contra los culpables. Sucumben miles de connacionales sin fama y, pues, que se los cargue la fregada.
¿Dónde está la multitud orando por los cadáveres, la salud de los heridos, la conmoción de los familiares o la aceptación de la pérdida social? ¿Dónde aparecieron las coberturas exhaustivas de estos casos sin nombre distinguido?
Nota de la Redacción.- Según la Real Academia de Lengua Española, Genocidio es: M. Exterminio o eliminación de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.
Esto, Señores del Poder, no es una democracia, es un maldito genocidio.
EL DIARIO de Ciudad Juárez afirma que desde abril de 2009 a enero de 2010 fueron asesinadas 2 mil 434 personas sin que Víctor Valencia de los Santos, exsecretario de Seguridad Pública Estatal de Chihuahua, respingara o dijera esta boca es mía; ufano, ahora se prepara al abordaje de la alcaldía de Juárez para no desentonar en su negligencia.
Y mientras Felipe Calderón, de gira por Japón, avienta rostro y declara el habitual discurso de que México es el mejor de los países posibles; en corto sostiene que no hay una intención política en la oposición gubernamental al matrimonio y la adopción por personas de un mismo sexo, que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es clara al definir al matrimonio como un vínculo legal entre un hombre y una mujer, y que la Procuraduría General de la República está haciendo su trabajo.
Pero cuando se compara la cifra de muertos con la que comienza este texto y pasamos a la pregunta, bienvenida al caso, de la cuestión gay, me preguntó como ciudadano ¿cuál es verdaderamente el papel de la PGR? ¿Frenar la orgía de sangre en la que está, envueltas varias regiones del territorio o hacerle favores idiotas a la reacción que está en el poder?. Sumando todas las bajas a lo largo y ancho del territorio nacional de este ajuste de cuentas entre carteles y poderosos de cuello blanco, la cifraría fácilmente rebasa el millón, que es demasiado para un país en tiempos de paz.
No pasa un día, en esta administración, sin que un mexicano o una mexicana de cualquier edad pierda la vida directa o indirectamente por el accionar del crimen organizado, o lo que es peor en manos de autoridades corruptas y asesinos con placas.
México es el mejor lugar para invertir, pregona el presidente, sin embargo de no ser en el rubro de las funerarias y los cementerios, no alcanzamos a distinguir cómo con tanta sangre derramada, algún extranjero en su sano juicio pondrá un negocio aquí, donde la inseguridad y la muerte se han adueñado de todo.
Dieciséis muertos van del atentado contra estudiantes en Ciudad Juárez y, a pesar de que la sociedad del lugar demanda justicia con todo el peso de la ley, nadie quiere hablar precisamente por el terror a la represalia, a ser alcanzado por el brazo largo del infortunio.
La Secretaría de Gobernación, por cuenta y riesgo, está más presionada por la grilla de los partidos y el reparto de puestos públicos que de asegurar la seguridad nacional. Pesan demasiado los cotos de poder que el destino de la ciudadanía anónima.
Vivimos en un Estado en franca descomposición. La incredulidad y el egoísmo parten a la gente que hace lo propio para valerse por sí misma y proteger a sus seres queridos. Hace mucho, que las leyes y quienes las aplican dejaron de existir en el día a día de millones de mexicanos: honrados, luchones y trabajadores.
Hoy lloramos decesos que enfurecen, que calientan la cabeza y que hacen pensar en venganzas.
Hoy, otra vez, salen los ministros y el Congreso con caras largas a vender “consternación”, al tiempo que reciben llamadas por celular que les indica las oscilaciones de la grilla.
Balean a un jugador profesional de fútbol y hasta Calderón mete las manos contra los culpables. Sucumben miles de connacionales sin fama y, pues, que se los cargue la fregada.
¿Dónde está la multitud orando por los cadáveres, la salud de los heridos, la conmoción de los familiares o la aceptación de la pérdida social? ¿Dónde aparecieron las coberturas exhaustivas de estos casos sin nombre distinguido?
Nota de la Redacción.- Según la Real Academia de Lengua Española, Genocidio es: M. Exterminio o eliminación de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.
martes, 2 de febrero de 2010
EL COCOTAZO: JIJO DE SU
Para que luego no se diga que los DODOS nada más nos ponemos rudos por unas cuantas. Les contamos que Víctor Valencia de los Santos, exsecretario de Seguridad Pública Estatal de Chihuahua, anda en tratos con el Partido Revolucionario Institucional a ver si lo convierte en candidato a la alcaldía de Ciudad Juárez, pa’ pronto la urbe más violenta del país. Sin embargo, cada cual sus ambiciones y sus movidas, el asunto que prende es que el mentado señorete tuvo un presupuesto de mil treinta y cinco millones de morlacos, sí, leyeron bien, una bolota de dinero sólo para detener a ¡54 delincuentes! en 16 meses. Los billetes, por supuesto, nadie saben donde están pero, el Operativo Conjunto Chihuahua, que le ha ganado al gobierno de Felipe Calderón una cuota intensa de mentadas y descalificaciones, con menos dinero y tiempo, arrestó a mil 800 personas. Nada más por puritito número, se calcula la capacidad del matute para cumplir con la chamba.
Víctor Valencia de los Santos da las gracias a los intereses que lo pusieron en el mando y orgulloso acepta llevarse al tigre a su casa, creemos que la pensión es cuantiosa, y le vale madres la matanza de estudiantes del fin de semana pasado, amen de los cientos de muertes que suma el crimen organizado, y a las que ni Calderón les avienta un lazo, con eso de México es bien acá y el narcotráfico está neutralizado, según el texto propagandística que algunos japoneses despistados leyeron en Tokio.
De los Santos espera que el apellido le dé una manita y el tricolor, banderazo para quedarse con Ciudad Juárez, que necesita cualquier funcionario medianamente rendidor, no está abominable criatura producto del sistema grillo mexicano.
Sin el menor atisbo de vergüenza, el irresponsable burócrata apuesta a que consigue los votos necesarios. Que a los difuntos, los lloren sus casas, él que está vivito y coleando construye la trayectoria indispensable en estos casos.
Los DODOS deploran la agresión cobarde que propició el fallecimiento de quince personas y que puso de luto a la Universidad Autónoma de Chihuahua, El Colegio de Bachilleres y el Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicio 128; y avientan cocos y cuanto proyectil esté al alcance de sus plumas a Víctor Valencia por dejar el cargo escurriendo sangre y por no haber hecho NADA a favor de la ciudadanía de Chihuahua, no obstante, su maldita ambición por ser un servidor público comprometido a la única causa que respeta: la suya.
Víctor Valencia de los Santos da las gracias a los intereses que lo pusieron en el mando y orgulloso acepta llevarse al tigre a su casa, creemos que la pensión es cuantiosa, y le vale madres la matanza de estudiantes del fin de semana pasado, amen de los cientos de muertes que suma el crimen organizado, y a las que ni Calderón les avienta un lazo, con eso de México es bien acá y el narcotráfico está neutralizado, según el texto propagandística que algunos japoneses despistados leyeron en Tokio.
De los Santos espera que el apellido le dé una manita y el tricolor, banderazo para quedarse con Ciudad Juárez, que necesita cualquier funcionario medianamente rendidor, no está abominable criatura producto del sistema grillo mexicano.
Sin el menor atisbo de vergüenza, el irresponsable burócrata apuesta a que consigue los votos necesarios. Que a los difuntos, los lloren sus casas, él que está vivito y coleando construye la trayectoria indispensable en estos casos.
Los DODOS deploran la agresión cobarde que propició el fallecimiento de quince personas y que puso de luto a la Universidad Autónoma de Chihuahua, El Colegio de Bachilleres y el Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicio 128; y avientan cocos y cuanto proyectil esté al alcance de sus plumas a Víctor Valencia por dejar el cargo escurriendo sangre y por no haber hecho NADA a favor de la ciudadanía de Chihuahua, no obstante, su maldita ambición por ser un servidor público comprometido a la única causa que respeta: la suya.
MARASSA: UNA HISTORIA DE MAR Y AMOR
Por.- RAÚL GÓMEZ MIGUEL
Periodista menor, maestro fumado y esposo abandonado, Evodio Gil “quemó sus naves” en la Central Camionera.
En el autobús se sentó en un rincón, sobó un poemario de José Emilio Pacheco y tarareó Eleanor Rigby. Estaba envejeciendo y su existencia adolecía de sentido. Tal vez su mujer no estaba errada en tacharlo de adolescente vegetativo. La mayoría de sus cuates había sostenido hogares, criado hijos y firmado actas de divorcio. Y Evodio en la misma: salario raquítico, colaboraciones en revistas muertas y persiguiendo a todas las mujeres que no le harían caso. Mejor se concentró en Pacheco y no apuntó una coma a la idiota historia de su vida.
Adormilado, babeado y torcido del cuello, Evodio despertó a la mitad del trayecto. Hubiera comprado unas tortas. Joder. Buscó en su valija algo comestible. La dimensión desconocida. Estaba oscuro y no tenía maldita idea en dónde estaba. Se pegó al vidrio de la ventanilla y buscó (albureramente) al coyote cojo. Puras sombras tenebrosas y lucecitas interminables en la lejanía. Inquieto miró al resto del pasaje. Jetones. Volvió a dormirse.
Un enfrenón lo hizo chocar con la parrilla de los velices. Una pinchurrienta vaca obstruía el camino. El chafirete y el cacharpo descendieron de la unidad y a mentadas y empujones movieron al animal. Los viajeros amodorrados intercambiaban miradas al reloj. Evodio sintió crujir su estómago y el espeluznante “clic” que soltó la diarrea desgraciada que lo postró en el water las millas faltantes a la costa.
En el retrete, Evodio pensó en Laura, la trigueña aquella que le movía la hormona y que lo mandó cinematográficamente a la chingada. Y a lo cursi cantó “Nada soy sin Laura, sin Laura”. Le dolía la panza y le ardía el ojete de tanto limpiarse.
Sentadito y recargando su cabecita en la pared del sanitario, Evodio extrañaba imaginariamente el cuerpezote de Laura, el pelo de Laura, la vocecita de Laura y, por defaul, el amor de Laura; perfección humana y dama del “caballero chorrillento calzón en mano”.
Al rayar el sol, el autobús entro a Puerto y lo primerito que vio Evodio fueron unos puerquitos domésticos modelito Vietnam que lo asquearon.
El puerto no desmereció la elección de Evodio y caminó a la playa. En alguna parte había leído que sentir el agua de mar en los pies pelones era casi un orgasmo. Y fiel a su lectura Evodio se descalzó, aventó los calcetines y corrió al agua. N’ombre, tantito metió sus patitas y se percató de su tarugada. El mar estaba helado y el lodo se adhería a las plantas de sus pies igualito que la caca de perro. Dando brincos salió del agua escupiendo pestes.
Y aquí ocurre el milagro. Vayan a saber si por el frío del mar o el estado anímico del sujeto, Evodio contempló la vastedad del océano y exclamó la pregunta metafilosófica del género humano: ¿Qué espectacularidad hay en estar húmedo de las patas?.
Dicho lo anterior, Evodio regresó en friega a la parada de camiones, compró su boleto de retorno y se comprometió a enamorar a Laura y reiniciar su depresión.
No cabe duda, misteriosos son los senderos de Dios.
Periodista menor, maestro fumado y esposo abandonado, Evodio Gil “quemó sus naves” en la Central Camionera.
En el autobús se sentó en un rincón, sobó un poemario de José Emilio Pacheco y tarareó Eleanor Rigby. Estaba envejeciendo y su existencia adolecía de sentido. Tal vez su mujer no estaba errada en tacharlo de adolescente vegetativo. La mayoría de sus cuates había sostenido hogares, criado hijos y firmado actas de divorcio. Y Evodio en la misma: salario raquítico, colaboraciones en revistas muertas y persiguiendo a todas las mujeres que no le harían caso. Mejor se concentró en Pacheco y no apuntó una coma a la idiota historia de su vida.
Adormilado, babeado y torcido del cuello, Evodio despertó a la mitad del trayecto. Hubiera comprado unas tortas. Joder. Buscó en su valija algo comestible. La dimensión desconocida. Estaba oscuro y no tenía maldita idea en dónde estaba. Se pegó al vidrio de la ventanilla y buscó (albureramente) al coyote cojo. Puras sombras tenebrosas y lucecitas interminables en la lejanía. Inquieto miró al resto del pasaje. Jetones. Volvió a dormirse.
Un enfrenón lo hizo chocar con la parrilla de los velices. Una pinchurrienta vaca obstruía el camino. El chafirete y el cacharpo descendieron de la unidad y a mentadas y empujones movieron al animal. Los viajeros amodorrados intercambiaban miradas al reloj. Evodio sintió crujir su estómago y el espeluznante “clic” que soltó la diarrea desgraciada que lo postró en el water las millas faltantes a la costa.
En el retrete, Evodio pensó en Laura, la trigueña aquella que le movía la hormona y que lo mandó cinematográficamente a la chingada. Y a lo cursi cantó “Nada soy sin Laura, sin Laura”. Le dolía la panza y le ardía el ojete de tanto limpiarse.
Sentadito y recargando su cabecita en la pared del sanitario, Evodio extrañaba imaginariamente el cuerpezote de Laura, el pelo de Laura, la vocecita de Laura y, por defaul, el amor de Laura; perfección humana y dama del “caballero chorrillento calzón en mano”.
Al rayar el sol, el autobús entro a Puerto y lo primerito que vio Evodio fueron unos puerquitos domésticos modelito Vietnam que lo asquearon.
El puerto no desmereció la elección de Evodio y caminó a la playa. En alguna parte había leído que sentir el agua de mar en los pies pelones era casi un orgasmo. Y fiel a su lectura Evodio se descalzó, aventó los calcetines y corrió al agua. N’ombre, tantito metió sus patitas y se percató de su tarugada. El mar estaba helado y el lodo se adhería a las plantas de sus pies igualito que la caca de perro. Dando brincos salió del agua escupiendo pestes.
Y aquí ocurre el milagro. Vayan a saber si por el frío del mar o el estado anímico del sujeto, Evodio contempló la vastedad del océano y exclamó la pregunta metafilosófica del género humano: ¿Qué espectacularidad hay en estar húmedo de las patas?.
Dicho lo anterior, Evodio regresó en friega a la parada de camiones, compró su boleto de retorno y se comprometió a enamorar a Laura y reiniciar su depresión.
No cabe duda, misteriosos son los senderos de Dios.
lunes, 1 de febrero de 2010
EL COCOTAZO: LA CHINGADA
El viernes pasado, de un balazo en la cabeza fue asesinado el periodista Jorge Ochoa Martínez, director del semanario El Sol de la Costa, del municipio de Ayutla, en la Costa Grande del Estado de Guerrero. El reportero fue encontrado dentro de su automóvil, a unas cuadras del Palacio Municipal de Ayutla. Responsable de la fuente policíaca, Ochoa Martínez investigaba el repunte de la violencia en la entidad. Con su deceso, suman tres periodistas caídos en el mes de enero, sin que a la fecha se tenga un reporte de las autoridades en cuanto las pesquisas para esclarecer estas muertes.
En Ciudad de Juárez catorce personas -la mayoría, estudiantes de preparatoria, además de tres adultos y un universitario-, fueron ejecutadas en una "fiesta" de cumpleaños, entre la medianoche del sábado y primeros minutos de ayer domingo por un comando armado que abrió fuego sin distinción alguna.
Mientras el periódico The Japan Times publica en su edición de este lunes un artículo firmado por Felipe Calderón Hinojosa donde afirma que México se va recuperando de la recesión económica mundial y que su gobierno ha propinado golpes recios al crimen organizado.
Con un tercer periodista asesinado en un mes y una matanza de jóvenes, el texto de Calderón es una invitación abierta para expresarle que el rumbo que lleva su gobierno es el más corto y directo a La Chingada, Guanajuato, a fin de multiplicar la población y perderse en los pies de página de la memoria.
En Ciudad de Juárez catorce personas -la mayoría, estudiantes de preparatoria, además de tres adultos y un universitario-, fueron ejecutadas en una "fiesta" de cumpleaños, entre la medianoche del sábado y primeros minutos de ayer domingo por un comando armado que abrió fuego sin distinción alguna.
Mientras el periódico The Japan Times publica en su edición de este lunes un artículo firmado por Felipe Calderón Hinojosa donde afirma que México se va recuperando de la recesión económica mundial y que su gobierno ha propinado golpes recios al crimen organizado.
Con un tercer periodista asesinado en un mes y una matanza de jóvenes, el texto de Calderón es una invitación abierta para expresarle que el rumbo que lleva su gobierno es el más corto y directo a La Chingada, Guanajuato, a fin de multiplicar la población y perderse en los pies de página de la memoria.
MARASSA: BLUES
Por.- RAÚL GÓMEZ MIGUEL
A Juvencio le gusta el Blues. ¡Sí! Especialmente en las voces de las mujeres negras: Etta James, Irma Thomas, Koko Taylor, Besie Smith, Billie Holliday.
En el cuarto rentado de azotea y sin saber una pizca de inglés, Juvencio canta las tragedias del abandono.
Para sus vecinos, Juvencio es amable y servicial. Trabaja de velador en una maderería de Naucalpan y se gana un extra de dinero con la sastrería que aprendió empíricamente. No le conocen novia pero es tan tímido que vaya a saber.
Si no fuera por su grabadora escandalosa y su Blues, Juvencio sería el ejemplo del buen inquilino; siempre puntual en el pago, siempre preocupado por los demás.
A las once, Sasha, de escote pronunciado y microfalda, monopoliza el cinturón de la carne en el camellón célebre de una glorieta famosa. “Trescientos y el cuarto” es la divisa; “buen servicio”, la promesa. Sasha es la reina de la Balbuena y colonias circunvecinas. Sasha es la fornicación con sus caderas de un millón de nuevos pesos.
Sasha para el tránsito. En doble fila, los clientes rifan la mejor oferta. En ese espacio, la soberana inmutable lapida: “Lo siento, papi, yo no hago rebajas. ¡Desfilando!”. A lo lejos, la competencia se encorajina. Las mejores billeteras están con Sasha, las sobras van al “gaterío” derrotado por la platino. “Chale, manita, una nacen con estrella y otras estrelladas”.
A las tres de la madrugada, Sasha parte plaza en un table de segunda. El d.j. le dedica unas piezas y ella baila en el centro de la pista extasiada. En las mariposas habrá clases sociales.
Desde su mesa, Sasha controla la escena. Complace caballeros, paga copas y coquetea con los meseros. La fiesta es propia y se limita a ser una buena anfitriona.
Sasha es la alegría de lo que permanece.
El amanecer y el mal presagio sostienen a una Sasha tambaleante por el rumbo de Camarones. Una camioneta que la sigue frena inesperadamente. Cinco jovenzuelos acorralan a Sasha y la dominan a puñetazos.
La agredida se cubre el sexo y la cara.
Ignora cuando pierde el conocimiento.
A las once y media de la mañana de un lunes, Sasha-Juvencio está sentado en la banqueta de Insurgentes Sur. Extraviada, despintada, moreteada, semidesnuda, El o ella canturrea un Blues.
Un conductor le mienta la madre.
A Juvencio le gusta el Blues. ¡Sí! Especialmente en las voces de las mujeres negras: Etta James, Irma Thomas, Koko Taylor, Besie Smith, Billie Holliday.
En el cuarto rentado de azotea y sin saber una pizca de inglés, Juvencio canta las tragedias del abandono.
Para sus vecinos, Juvencio es amable y servicial. Trabaja de velador en una maderería de Naucalpan y se gana un extra de dinero con la sastrería que aprendió empíricamente. No le conocen novia pero es tan tímido que vaya a saber.
Si no fuera por su grabadora escandalosa y su Blues, Juvencio sería el ejemplo del buen inquilino; siempre puntual en el pago, siempre preocupado por los demás.
A las once, Sasha, de escote pronunciado y microfalda, monopoliza el cinturón de la carne en el camellón célebre de una glorieta famosa. “Trescientos y el cuarto” es la divisa; “buen servicio”, la promesa. Sasha es la reina de la Balbuena y colonias circunvecinas. Sasha es la fornicación con sus caderas de un millón de nuevos pesos.
Sasha para el tránsito. En doble fila, los clientes rifan la mejor oferta. En ese espacio, la soberana inmutable lapida: “Lo siento, papi, yo no hago rebajas. ¡Desfilando!”. A lo lejos, la competencia se encorajina. Las mejores billeteras están con Sasha, las sobras van al “gaterío” derrotado por la platino. “Chale, manita, una nacen con estrella y otras estrelladas”.
A las tres de la madrugada, Sasha parte plaza en un table de segunda. El d.j. le dedica unas piezas y ella baila en el centro de la pista extasiada. En las mariposas habrá clases sociales.
Desde su mesa, Sasha controla la escena. Complace caballeros, paga copas y coquetea con los meseros. La fiesta es propia y se limita a ser una buena anfitriona.
Sasha es la alegría de lo que permanece.
El amanecer y el mal presagio sostienen a una Sasha tambaleante por el rumbo de Camarones. Una camioneta que la sigue frena inesperadamente. Cinco jovenzuelos acorralan a Sasha y la dominan a puñetazos.
La agredida se cubre el sexo y la cara.
Ignora cuando pierde el conocimiento.
A las once y media de la mañana de un lunes, Sasha-Juvencio está sentado en la banqueta de Insurgentes Sur. Extraviada, despintada, moreteada, semidesnuda, El o ella canturrea un Blues.
Un conductor le mienta la madre.
domingo, 31 de enero de 2010
DOSSIER: AGRADECIMIENTOS

Termina la SEMANA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL, convocada por los DODOS, que esperan que este DOSSIER haya contribuido a ofrecer argumentos de discusión, análisis y comprensión de lo que verdaderamente está en juego de mantenerse o desechar El MATRIMONIO Y LA ADOPCIÓN por personas del mismo sexo.
“EL ÚLTIMO DE LOS DODOS” hace un público agradecimiento y reconocimiento a las plumas invitadas que generosamente contestaron nuestro llamado de solidaridad. Asimismo recibió con gusto las muestras de apoyo de los DODOLECTORES y también las observaciones críticas.
El tema y la problemática, lejos de estar resuelta, se irá calentando por motivos externos a una objetividad social, los DODOS estarán pendientes informando, comentando, proponiendo y difundiendo cuanto sea necesario.
GRACIAS POR CREER Y HACER LA FELICIDAD POSIBLE
ATENTAMENTE
“EL ÚLTIMO DE LOS DODOS”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)