POR.- RAÚL GÓMEZ MIGUEL, sobre la nota publicada por El Universal
En el colmo del cinismo, la cobardía y mala entraña la mayoría del pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que ningún funcionario de alto nivel estuvo involucrado en la violación grave de garantías que se produjo durante el incendio de la guardería ABC que dejó 49 niños muertos, es decir, que para la Poder Judicial las cabezas de la burocracia son una blancas palomas con respecto a los buitres que hacen de las suyas en los cimientos institucionales.
Por mayoría de votos, los ministros decidieron que el ex director del IMSS y secretario de Comunicaciones, Juan Molinar Horcasitas; el actual titular del instituto, Daniel Karam, y el ex gobernador de Sonora, Eduardo Bours, no tienen responsabilidad en la violación de garantías. La resolución incluye también al ex alcalde de Hermosillo, Ernesto Gándara. O todos coludos o todos rabones,pero librados de la posibilidad de pagar los delitos que la vox populi les achaca.
Al concluir la revisión del asunto, el máximo tribunal resolvió declarar involucrados en la violación grave de garantías sólo a los funcionarios de menor rango en todos los órdenes de gobierno. A fuerza, en México, sólo los pendejos y los pobres caen en el bote, los demás pueden revolcarse en la mierda de sus actos sin que nadie les moleste, por eso son señores de privilegio avalado por la instancia máxima de dizque justicia.
La mayoría de los padres de los menores fallecidos hace un año abandonó la sesión en ese momento. Patricia Duarte, madre de uno de ellos, consideró que fue “más fuerte” el cabildeo de Molinar, de Karam y de la Secretaría de Gobernación “que la vida de 49 niños”. Y cualquiera con un poco de dignidad hubiera hecho lo mismo, la complicidad se da por testigo silencioso de la arbitrariedad. Pudo más el turbio tráfico de influencias que la memoria de los infantes muertos.
Uno de los abogados de los padres, Lorenzo Ramos, criticó las “fuertes presiones” que se dieron sobre la Corte. Más que criticar hay que impugnar y hacer todo el escándalo posible para que estos contubernios cesen de arrebatarnos nuestra soberanía ciudadana lesionada.
Del IMSS se declararon involucrados a Arturo Leyva Lizárraga, delegado estatal de 2006 a 2009, y a Noemí López Sánchez, titular del Departamento Delegacional de Guarderías (2001-2009).
Del gobierno de Sonora se señaló a Wilebaldo Alatriste Candiani, titular de la Unidad Estatal de Protección Civil; a Fausto Salazar Gómez, director de Recaudación de la Secretaría de Hacienda, y a Jorge Luis Melchor Islas, subdirector de Control Vehicular. Del ayuntamiento de Hermosillo se ubicó como involucrados en las violaciones a Jesús Davis Osuna, de Inspección y Vigilancia Municipal, y a Roberto Copado, de la Unidad Municipal de Protección Civil.
El proyecto original del ministro Arturo Zaldívar señalaba como responsables de violaciones graves de garantías a 14 funcionarios federales, estatales y municipales, pero su propuesta fue rechazada por la mayoría de jijos de la Tiznada que están más preocupados por cuidarse el culo que por cumplir realmente con la responsabilidad dada por la Nación que es la importación de la JUSTICIA, esa precisamente que estuvo ausente cuando los jueces se empinaron cobardemente para mantener sus prerrogativas.
En la sesión los ministros descartaron también que los problemas presentados en la estancia infantil, relacionados con el contrato, su funcionamiento y de protección civil, sean un reflejo de lo que pasa en el resto de las guarderías del país. Quizás no en las que asisten sus nietos o nietas, pero la gente común sabe y lo puede comprobar que eso es una mentira, que a la burocracia sólo le interesa el negocio y no el servicio, y que mientras el dinero no compre un visto bueno de algún jefazo, los ilícitos proliferan.
Entonces ¿para qué tenemos a esa bola de zánganos que cobran los millones para salir con la batea de babas que no pueden avalar una denuncia real con culpables más que conocidos?
Honestamente, LA SUPREMA CORTE VIOLÓ LA JUSTICIA.
Una más a cobrarse a largo plazo.
viernes, 18 de junio de 2010
FUCHO: EL CINCO DE MAYO
POR.- EL DODO DE GUARDIA (ante la ausencia del DODO PAMBOLERO que está de "autoenviado" en El Ángel de la Independencia, celebrado el triunfo de la Selección)
Los balones nacionales se cubrieron de gloria. México derrotó, por primera vez en la historia de la Copa del Mundo, a Francia por un aplastante marcador de dos goles a cero.
En la objetividad deportiva fue evidente que los franceses atraviesan uno de los peores momentos de su evolución deportiva. Los actuales subcampeones están años luz de la fuerza que los llevó a la gloria. A pesar del divisionismo existente en el equipo y la terquedad del entrenador, en la cancha tuvieron destellos de grandeza que no explotaron por el esquema táctico perfecto de los mexicanos que se instalaron en el césped a jugar al tú por tú y sorprendieron a todos con una propuesta ofensiva plausible.
Esto no significa que México sea un fuerte suspirante al titulo, sin embargo, de mantenerse en ese ritmo el margen cruzar la frontera de lo “antes nunca conseguido” es factible. Hasta ahí.
Viene un enfrentamiento con Uruguay, inflado después de ponerle una bailada a Sudáfrica, en el que un empate aseguraría el avance mexicano a la segunda ronda.
Los aficionados esperamos que en el tercer partido no se vaya a caer en el conformismo y la Selección salga a cuidar un resultado y no luchar por una clara supremacía. No debemos de olvidar que en promedio la contundencia del gol azteca es baja y que para mantener la vida es fundamental tener goles y no perdonar.
Pensemos en la Selección de Alemania que, sin importar equipo o cartones, continúa anotando sin piedad.
El triunfo de la Selección Mexicana de fútbol le dio a su pueblo una alegría más que merecida ante tanto golpe bajo de la cotidianidad. Por una horas se sintió ganador y en el corazón de muchos hubo ese calorcito de esperanza, de rozar el cielo nublado y exclamar que valía madres el aguacero.
El eco de este cinco de mayo futbolístico ingresa al salón de la fama del balonazo emplumado y ahí descansará, recordándonos que el asunto es creer en las capacidades y atreverse a materializarlas.
Si uniéramos esa fuerza y esa lealtad que provoca la Selección, nuestro México no estaría a expensas de la panda de canallas que lo están martirizando.
Que ganarle a Francia inyecte a los futbolistas aztecas los tamaños para no achicarse ante nadie y que si han de ser eliminados, lo hagan de cara al sol con la convicción de que se hizo lo correcto y se murió de pie.
Ya es tiempo de prescindir de los milagros y apostarlo a la seguridad en la capacidad de cimentar el destino.
Esto creo.
Los balones nacionales se cubrieron de gloria. México derrotó, por primera vez en la historia de la Copa del Mundo, a Francia por un aplastante marcador de dos goles a cero.
En la objetividad deportiva fue evidente que los franceses atraviesan uno de los peores momentos de su evolución deportiva. Los actuales subcampeones están años luz de la fuerza que los llevó a la gloria. A pesar del divisionismo existente en el equipo y la terquedad del entrenador, en la cancha tuvieron destellos de grandeza que no explotaron por el esquema táctico perfecto de los mexicanos que se instalaron en el césped a jugar al tú por tú y sorprendieron a todos con una propuesta ofensiva plausible.
Esto no significa que México sea un fuerte suspirante al titulo, sin embargo, de mantenerse en ese ritmo el margen cruzar la frontera de lo “antes nunca conseguido” es factible. Hasta ahí.
Viene un enfrentamiento con Uruguay, inflado después de ponerle una bailada a Sudáfrica, en el que un empate aseguraría el avance mexicano a la segunda ronda.
Los aficionados esperamos que en el tercer partido no se vaya a caer en el conformismo y la Selección salga a cuidar un resultado y no luchar por una clara supremacía. No debemos de olvidar que en promedio la contundencia del gol azteca es baja y que para mantener la vida es fundamental tener goles y no perdonar.
Pensemos en la Selección de Alemania que, sin importar equipo o cartones, continúa anotando sin piedad.
El triunfo de la Selección Mexicana de fútbol le dio a su pueblo una alegría más que merecida ante tanto golpe bajo de la cotidianidad. Por una horas se sintió ganador y en el corazón de muchos hubo ese calorcito de esperanza, de rozar el cielo nublado y exclamar que valía madres el aguacero.
El eco de este cinco de mayo futbolístico ingresa al salón de la fama del balonazo emplumado y ahí descansará, recordándonos que el asunto es creer en las capacidades y atreverse a materializarlas.
Si uniéramos esa fuerza y esa lealtad que provoca la Selección, nuestro México no estaría a expensas de la panda de canallas que lo están martirizando.
Que ganarle a Francia inyecte a los futbolistas aztecas los tamaños para no achicarse ante nadie y que si han de ser eliminados, lo hagan de cara al sol con la convicción de que se hizo lo correcto y se murió de pie.
Ya es tiempo de prescindir de los milagros y apostarlo a la seguridad en la capacidad de cimentar el destino.
Esto creo.
jueves, 17 de junio de 2010
EDITORIAL: DOS AÑOS DESPUÉS
Hoy, 17 de junio de 2010, la Redacción DODO está vestida de fiesta y dispuesta a demostrar que para festejar, los DODOS nos pintamos solos.
Hoy se cumplen dos años de que El Último de los Dodos ingresó a la Red. Han sido dos años de esfuerzo continuo; 730 días en que los mensajes de nosotros -pajarracos irreverentes y políticamente incorrectos- surcan el ciberespacio; más de 930 entradas y arriba de 72,000 visitas.
Así que, en el mejor estilo de los cumpleaños DODO (en los que el festejado da regalos a sus amigos por haber tenido la enorme fortuna de compartir la vida), los plumíferos que hacemos posible este blog damos las gracias a nuestro Dodolectores y Dodofanes; los estrechamos con nuestras alas y nuestro corazón por ser oído y eco de nuestras voces; los llenamos de Dodobesos –ruidosos, tronados y abundantes- porque, día a día, con sus visitas nos devuelven la esperanza, pero multiplicada; les aplaudimos la necedad compartida y los sueños sumados; les regalamos nuestro compromiso de seguir construyendo este espacio, nuestro espacio, de ustedes y nuestro; les cantamos –con fuerza, emoción y desentono- el enorme cariño que se han ganado en nuestra dodoalma, y bailamos –en ronda y, a veces, en tropel- por ustedes, nuestra tribu, nuestra bandada, porque la danza es la forma como los rechonchos y gráciles cuerpos dodos dejan escapar y comparten la felicidad que los desborda.
Un agradecimiento, especial y lleno de cariño, a nuestros Dodocolaboradores y a nuestras muy queridas Plumas de Titanio. (Por cierto, esperamos sus colaboraciones).
Deseamos de todo corazón que sigan demostrando su magnífico gusto e inteligencia visitándonos todos los días. Pero, sobre todo, que continúen siendo parte esencial de la comunidad Dodo: libre, irreverente, crítica, divertida, solidaria, multiespecie, pluricultural y adicta a la esperanza.
Let’s do the Dodo
EL ÚLTIMO DE LOS DODOS
NOTA: Como lo hicimos hace dos años, hace uno y nuevamente ahora, reproducimos nuestro manifiesto, para recordarles y recordarnos lo que nos guía, nos distingue y constituye nuestra razón de ser, porque se nace Dodo, independientemente de la especie a la que se pertenezca.
MANIFIESTO DODO
En mi condición de ser el último pájaro Dodo manifiesto:
1.- Niego mi categoría de criatura extinta y reivindico mi derecho a buscar a mis iguales
de especie mental o física.
2.- Creo en el poder de la palabra –escrita, hablada, cantada, esculpida, pensada o apenas intuida- de cambiar la realidad para convertirla en el mejor de los mundos posibles.
3.- Soy un adicto a la esperanza, la imaginación y la libertad individual o colectiva.
4.- Sostengo que el imposible no existe, a menos que cada quién se lo invente.
5.- Afirmo que la inteligencia es una enfermedad lenta, progresiva y mortal, y única
capaz de causar placer e incomodidad a la vez poniendo a cada ser en la dimensión exacta de su naturaleza.
6.- Defiendo que el mal puede ser vencido por el amor.
7.- Aseguro que ningún conocimiento sirve si no se comparte con aquellos que verdaderamente lo necesitan.
8.- Lucho para que la fantasía y la felicidad sean derechos inalienables de todas las criaturas de este planeta y de otros.
9.- Sustento que no existe verdad ni mentira absoluta; que todo depende de la finalidad que se persiga.
10.- Reconozco que la ausencia de pruebas inobjetables no significa que algo no exista; por el contrario, es un excelente pretexto para alcanzar las quimeras.
El último de los Dodos
Hoy se cumplen dos años de que El Último de los Dodos ingresó a la Red. Han sido dos años de esfuerzo continuo; 730 días en que los mensajes de nosotros -pajarracos irreverentes y políticamente incorrectos- surcan el ciberespacio; más de 930 entradas y arriba de 72,000 visitas.
Así que, en el mejor estilo de los cumpleaños DODO (en los que el festejado da regalos a sus amigos por haber tenido la enorme fortuna de compartir la vida), los plumíferos que hacemos posible este blog damos las gracias a nuestro Dodolectores y Dodofanes; los estrechamos con nuestras alas y nuestro corazón por ser oído y eco de nuestras voces; los llenamos de Dodobesos –ruidosos, tronados y abundantes- porque, día a día, con sus visitas nos devuelven la esperanza, pero multiplicada; les aplaudimos la necedad compartida y los sueños sumados; les regalamos nuestro compromiso de seguir construyendo este espacio, nuestro espacio, de ustedes y nuestro; les cantamos –con fuerza, emoción y desentono- el enorme cariño que se han ganado en nuestra dodoalma, y bailamos –en ronda y, a veces, en tropel- por ustedes, nuestra tribu, nuestra bandada, porque la danza es la forma como los rechonchos y gráciles cuerpos dodos dejan escapar y comparten la felicidad que los desborda.
Un agradecimiento, especial y lleno de cariño, a nuestros Dodocolaboradores y a nuestras muy queridas Plumas de Titanio. (Por cierto, esperamos sus colaboraciones).
Deseamos de todo corazón que sigan demostrando su magnífico gusto e inteligencia visitándonos todos los días. Pero, sobre todo, que continúen siendo parte esencial de la comunidad Dodo: libre, irreverente, crítica, divertida, solidaria, multiespecie, pluricultural y adicta a la esperanza.
Let’s do the Dodo
EL ÚLTIMO DE LOS DODOS
NOTA: Como lo hicimos hace dos años, hace uno y nuevamente ahora, reproducimos nuestro manifiesto, para recordarles y recordarnos lo que nos guía, nos distingue y constituye nuestra razón de ser, porque se nace Dodo, independientemente de la especie a la que se pertenezca.
MANIFIESTO DODO
En mi condición de ser el último pájaro Dodo manifiesto:
1.- Niego mi categoría de criatura extinta y reivindico mi derecho a buscar a mis iguales
de especie mental o física.
2.- Creo en el poder de la palabra –escrita, hablada, cantada, esculpida, pensada o apenas intuida- de cambiar la realidad para convertirla en el mejor de los mundos posibles.
3.- Soy un adicto a la esperanza, la imaginación y la libertad individual o colectiva.
4.- Sostengo que el imposible no existe, a menos que cada quién se lo invente.
5.- Afirmo que la inteligencia es una enfermedad lenta, progresiva y mortal, y única
capaz de causar placer e incomodidad a la vez poniendo a cada ser en la dimensión exacta de su naturaleza.
6.- Defiendo que el mal puede ser vencido por el amor.
7.- Aseguro que ningún conocimiento sirve si no se comparte con aquellos que verdaderamente lo necesitan.
8.- Lucho para que la fantasía y la felicidad sean derechos inalienables de todas las criaturas de este planeta y de otros.
9.- Sustento que no existe verdad ni mentira absoluta; que todo depende de la finalidad que se persiga.
10.- Reconozco que la ausencia de pruebas inobjetables no significa que algo no exista; por el contrario, es un excelente pretexto para alcanzar las quimeras.
El último de los Dodos
SINSEN: ENTRE EL JUEGO DE PELOTA Y EL SACRIFICIO HUMANO
POR: ROLANDO GARRIDO ROMO
En estos días en que el mundo está fascinado con mediocres partidos de fútbol en el Mundial de Sudáfrica, la efusión de sangre en México continuó sin pausa (19 asesinados en Chihuahua; otros 16 en Tamaulipas; en total 77 el día en que México empató a 1 con Sudáfrica).
Por un lado, el planeta entero tratando de olvidar sus desgracias a través de juego más popular de la tierra, y por el otro lado en nuestro país (y en otros más como Kyrgisztán o Irak), las matanzas por disputas políticas, “guerras contra el narcotráfico”, luchas entre bandas del crimen organizado o facciones guerrilleras, se multiplican.
Estos dos extremos, la actividad lúdica del deporte y la muerte del otro lado, están vinculados en nuestro antepasado indígena, en donde encontramos un antecedente del futbol, tanto entre los mayas como entre los aztecas.
El famoso juego de pelota, llamado por los mayas “pok-ta-pok”, según el Popol Vuh, representaba la creación del Universo, pues los dioses gemelos bajaron al infierno para jugar contra los dioses del inframundo, y al ganar el partido, recogieron los huesos con los que crearon a la nueva raza humana.
Así, los jugadores, al entrar a la cancha, podían retar a los dioses del inframundo y vencer a la muerte. En ocasiones, el capitán del equipo vencedor podía recibir el máximo honor, que era ser ofrendado a los dioses.
Entre los aztecas, el juego (“tlachtli”) también representaba una conjunción entre la dimensión humana y la celestial, pues los sacerdotes que tenían dudas sobre ciertos asuntos, hacían una pregunta y dividían a los equipos entre la afirmación o la negación, por lo que el triunfo de uno u otro daba la respuesta a la cuestión planteada. Aquí también, en el periodo Postclásico, el juego llegaba a incluir sacrificios humanos.
De alguna forma, la “moderna” sociedad mexicana sigue fascinada con los dos extremos: la fiesta deportiva y la muerte. Tal parece que nuestra idiosincrasia, nuestra forma de ver la vida, de relacionarnos con nuestro entorno, de resolver nuestras dudas y aflicciones, se refleja en ese gozo por el juego, el chacoteo, el desmadre, la liberación, la pasión que va unida al juego de pelota, hoy llamado fútbol.
Pero, al mismo tiempo, nuestras contradicciones, fracasos, frustraciones, odios ancestrales, defectos, complejos y demás, tienen que ser lavados de la forma más violenta y definitiva posible; esto es, con el sacrificio humano (mientras más mejor), para así aplacar la ira de los dioses, lograr su perdón y eventualmente, convertirnos en algo parecido a ellos.
Ya en un artículo anterior señalábamos que las élites económicas y políticas de nuestro país utilizan para sus fines esta pasión que existe por el deporte de las patadas; pero que no por ello había que condenar al deporte en sí.
Pues bien, desde mi punto de vista, la misma importancia que las civilizaciones precolombinas dieron a un juego, desde la perspectiva religiosa, pero también lúdica, se ha transmitido a través de generaciones y representa algo más que un juego para gran parte de la población.
Es toda una afirmación de la valía de cada quien, extrapolada hacia los jugadores que nos representan, y al mismo tiempo implica un “acercamiento a los dioses”, aunque sea desde la tribuna o frente al televisor; a la gloria y a la salvación que le está reservada a muy pocos, a esos que alcanzan el éxito. Es el hambre de triunfo y de trascendencia de un pueblo que ha estado sometido y acomplejado por siglos.
Pero también, la fiesta deportiva se inserta en esta orgía de sangre, mediante la cual los mexicanos no resolvemos nuestros problemas en definitiva (recordemos que ahora festejamos 200 años de la Guerra de Independencia y 100 de la Revolución); en resumidas, cuentas, ríos de sangre para finalizar disputas sobre el rumbo de la nación, y que ahora se expresan en otra “guerra”, declarada por el gobierno ( o por los cárteles del narco), que no se sabe si terminará alguna vez.
¿Es llevar demasiado al extremo el paralelismo entre el juego de pelota indígena y lo que representaba y el actual fútbol? ¿Las “guerras floridas” y los sacrificios humanos no tienen nada que ver con los miles de asesinatos de los últimos tres años? No lo creo.
Los mexicanos siempre estamos entre ambos límites; se llega casi al paroxismo por un triunfo (en lo que sea); y por el otro lado, con los fracasos, a la autoinmolación como pueblo.
Lo único cierto es que en los próximos días, las noticias sobre nuestros sacrificios humanos continuarán; y, en caso de un fracaso de la selección mexicana, estará listo el altar para sacarle el corazón a aquel o aquellos que evitaron que todo el pueblo pudiera acercarse a la divinidad, aunque fuera por unos días.
En estos días en que el mundo está fascinado con mediocres partidos de fútbol en el Mundial de Sudáfrica, la efusión de sangre en México continuó sin pausa (19 asesinados en Chihuahua; otros 16 en Tamaulipas; en total 77 el día en que México empató a 1 con Sudáfrica).
Por un lado, el planeta entero tratando de olvidar sus desgracias a través de juego más popular de la tierra, y por el otro lado en nuestro país (y en otros más como Kyrgisztán o Irak), las matanzas por disputas políticas, “guerras contra el narcotráfico”, luchas entre bandas del crimen organizado o facciones guerrilleras, se multiplican.
Estos dos extremos, la actividad lúdica del deporte y la muerte del otro lado, están vinculados en nuestro antepasado indígena, en donde encontramos un antecedente del futbol, tanto entre los mayas como entre los aztecas.
El famoso juego de pelota, llamado por los mayas “pok-ta-pok”, según el Popol Vuh, representaba la creación del Universo, pues los dioses gemelos bajaron al infierno para jugar contra los dioses del inframundo, y al ganar el partido, recogieron los huesos con los que crearon a la nueva raza humana.
Así, los jugadores, al entrar a la cancha, podían retar a los dioses del inframundo y vencer a la muerte. En ocasiones, el capitán del equipo vencedor podía recibir el máximo honor, que era ser ofrendado a los dioses.
Entre los aztecas, el juego (“tlachtli”) también representaba una conjunción entre la dimensión humana y la celestial, pues los sacerdotes que tenían dudas sobre ciertos asuntos, hacían una pregunta y dividían a los equipos entre la afirmación o la negación, por lo que el triunfo de uno u otro daba la respuesta a la cuestión planteada. Aquí también, en el periodo Postclásico, el juego llegaba a incluir sacrificios humanos.
De alguna forma, la “moderna” sociedad mexicana sigue fascinada con los dos extremos: la fiesta deportiva y la muerte. Tal parece que nuestra idiosincrasia, nuestra forma de ver la vida, de relacionarnos con nuestro entorno, de resolver nuestras dudas y aflicciones, se refleja en ese gozo por el juego, el chacoteo, el desmadre, la liberación, la pasión que va unida al juego de pelota, hoy llamado fútbol.
Pero, al mismo tiempo, nuestras contradicciones, fracasos, frustraciones, odios ancestrales, defectos, complejos y demás, tienen que ser lavados de la forma más violenta y definitiva posible; esto es, con el sacrificio humano (mientras más mejor), para así aplacar la ira de los dioses, lograr su perdón y eventualmente, convertirnos en algo parecido a ellos.
Ya en un artículo anterior señalábamos que las élites económicas y políticas de nuestro país utilizan para sus fines esta pasión que existe por el deporte de las patadas; pero que no por ello había que condenar al deporte en sí.
Pues bien, desde mi punto de vista, la misma importancia que las civilizaciones precolombinas dieron a un juego, desde la perspectiva religiosa, pero también lúdica, se ha transmitido a través de generaciones y representa algo más que un juego para gran parte de la población.
Es toda una afirmación de la valía de cada quien, extrapolada hacia los jugadores que nos representan, y al mismo tiempo implica un “acercamiento a los dioses”, aunque sea desde la tribuna o frente al televisor; a la gloria y a la salvación que le está reservada a muy pocos, a esos que alcanzan el éxito. Es el hambre de triunfo y de trascendencia de un pueblo que ha estado sometido y acomplejado por siglos.
Pero también, la fiesta deportiva se inserta en esta orgía de sangre, mediante la cual los mexicanos no resolvemos nuestros problemas en definitiva (recordemos que ahora festejamos 200 años de la Guerra de Independencia y 100 de la Revolución); en resumidas, cuentas, ríos de sangre para finalizar disputas sobre el rumbo de la nación, y que ahora se expresan en otra “guerra”, declarada por el gobierno ( o por los cárteles del narco), que no se sabe si terminará alguna vez.
¿Es llevar demasiado al extremo el paralelismo entre el juego de pelota indígena y lo que representaba y el actual fútbol? ¿Las “guerras floridas” y los sacrificios humanos no tienen nada que ver con los miles de asesinatos de los últimos tres años? No lo creo.
Los mexicanos siempre estamos entre ambos límites; se llega casi al paroxismo por un triunfo (en lo que sea); y por el otro lado, con los fracasos, a la autoinmolación como pueblo.
Lo único cierto es que en los próximos días, las noticias sobre nuestros sacrificios humanos continuarán; y, en caso de un fracaso de la selección mexicana, estará listo el altar para sacarle el corazón a aquel o aquellos que evitaron que todo el pueblo pudiera acercarse a la divinidad, aunque fuera por unos días.
miércoles, 16 de junio de 2010
FUCHO: LA PRIMERA BAJA
POR.- EL DODO PAMBOLERO
Una de las cosas hermosas que guarda el fútbol es la de igualarnos en la derrota y la victoria.
Chile ganó a Honduras un tanto a cero; un resultado corriente en esta primera fase de un Mundial que parece eliminatoria de CONCACAF.
Suiza con un gol tuvo para despachar a España y callar a la bola de aficionados que cada cuatro años conjeturan que la “furia roja” va a ser el milagro. Pues, no. Los iberos azotaron cual changos dormidos en un encuentro muy europeo. Fuerza y estrategia mantuvieron a los españoles quietos y los remitieron a la prensa del mundo que los hará pedazos bajo el argumento que un campeón no se anda con esas pavadas de perder con el mínimo.
El enfrentamiento de Sudáfrica y Uruguay no prometía lo que resultó. De una obvia superioridad técnica pasamos a la empatía con el país anfitrión que al perder tres goles a cero está a nada de la eliminación. Era probable la victoria uruguaya, sin embargo, la goliza y, en especial, la segunda anotación, producto de un penal y la expulsión del ¡portero!, movieron las tripas de muchos aficionados al contemplar las caras de los jugadores y seguidores de Sudáfrica y advertir el gesto de la impotencia. NO fue que los sudafricanos jugaran mal o bien, simplemente, que nos les alcanzó para más. Pensamos que el corazón los movería a batirse con honor y lo hicieron. No obstante, un error, una reacción natural, los puso en la realidad y la derrota puso al país anfitrión fuera del estadio.
El tres a cero de Uruguay sobre Sudáfrica tendrá un efecto devastador en el partido de México contra Francia porque ambas escuadras están obligadas a ganar, y como en esto sólo gana una, nuestra selección no las lleva consigo. Por subjetividad esperamos derrumbar a los galos. Mas, el balompié se rige con otros argumentos. En unas horas sabremos qué demonios integra al tricolor. En unas horas, sabremos del regreso tradicional o de la estancia inédita.
Hoy, tuvimos primera baja real. Mañana esperemos que no sea nuestra ilusión.
Una de las cosas hermosas que guarda el fútbol es la de igualarnos en la derrota y la victoria.
Chile ganó a Honduras un tanto a cero; un resultado corriente en esta primera fase de un Mundial que parece eliminatoria de CONCACAF.
Suiza con un gol tuvo para despachar a España y callar a la bola de aficionados que cada cuatro años conjeturan que la “furia roja” va a ser el milagro. Pues, no. Los iberos azotaron cual changos dormidos en un encuentro muy europeo. Fuerza y estrategia mantuvieron a los españoles quietos y los remitieron a la prensa del mundo que los hará pedazos bajo el argumento que un campeón no se anda con esas pavadas de perder con el mínimo.
El enfrentamiento de Sudáfrica y Uruguay no prometía lo que resultó. De una obvia superioridad técnica pasamos a la empatía con el país anfitrión que al perder tres goles a cero está a nada de la eliminación. Era probable la victoria uruguaya, sin embargo, la goliza y, en especial, la segunda anotación, producto de un penal y la expulsión del ¡portero!, movieron las tripas de muchos aficionados al contemplar las caras de los jugadores y seguidores de Sudáfrica y advertir el gesto de la impotencia. NO fue que los sudafricanos jugaran mal o bien, simplemente, que nos les alcanzó para más. Pensamos que el corazón los movería a batirse con honor y lo hicieron. No obstante, un error, una reacción natural, los puso en la realidad y la derrota puso al país anfitrión fuera del estadio.
El tres a cero de Uruguay sobre Sudáfrica tendrá un efecto devastador en el partido de México contra Francia porque ambas escuadras están obligadas a ganar, y como en esto sólo gana una, nuestra selección no las lleva consigo. Por subjetividad esperamos derrumbar a los galos. Mas, el balompié se rige con otros argumentos. En unas horas sabremos qué demonios integra al tricolor. En unas horas, sabremos del regreso tradicional o de la estancia inédita.
Hoy, tuvimos primera baja real. Mañana esperemos que no sea nuestra ilusión.
VIDEOS: FELIZ CUMPLEAÑOS, DODOS
Los Dodos cumplen dos años de labor periodística y se merecen una canción de felicitación por su dedicación y trabajo. Asimismo, aprovechamos la ocasión para felicitar a Juan José -insigne y destacadísimo alumno del Instituto de Mercadotecnia y Psiquiatría- por su cumpleaños, aunque sea varias horas tarde.
El DODO DJ
El DODO DJ
EDITORIAL: AVENTÓ LA PIEDRA
POR.- RAÚL GÓMEZ MIGUEL
Mientras la masa embobada se intoxica de fútbol, el país resiente modalidades ofensivas inéditas del crimen organizado. Esbirros o personal uniformado, ataques y ejecuciones son por igual. Lo que cambió es la metodología y el manejo de los recursos. Hoy las ejecuciones se han vuelto operativos perfectamente montados sin pérdidas de eficiencia y cercando daños colaterales. Cárceles, centros de rehabilitación, oficinas, domicilios, carreteras y calles son escenarios de fusilamientos en plena forma sin que la respuesta gubernamental vaya a resolverlos. En la espiral del asesinato masivo, cada giro es mayor en rapidez e impacto, quebrando la fe, incluso, de los arrastrados eternos.
La descomposición del régimen calderonista está resaltada precisamente el rubro que creía sencillo de resolver. En la lógica cuadrada del burócrata, las fuerzas armadas del Estado bastaban para poner a los cárteles de la droga y actividades ilícitas conexas en cintura. No ocurrió así y, regresivamente, la Federación fue perdiendo capacidad de respuesta hasta caer en la gestación de “tierras de nadie” en las que pocos se atreven a entrar.
Las cercanas elecciones intermedias darán cuenta del costo político adverso al partido en la presidencia y el enorme reto que adquiere la oposición ganadora. En el régimen actual, ser “político” es una actividad de alto riesgo. Todos son víctimas potenciales.
El mentado “hueso” ahuyenta a las moscas arribistas por el alto precio de inseguridad a pagar. Sin embargo, en la propaganda de la Presidencia de la República, México avanza y es una postal divina para el extranjero y los pelmazos que se la crean.
No obstante, las pocas oportunidades en las que la legalidad podría ser la diferencia, se anteponen los malditos intereses de clanes y acá está la Suprema Corte de Justicia de la Nación reculando ante la posibilidad de aportar elementos jurídicos en el deslindamiento de responsabilidades en la tragedia de la guardería ABC. Los magistrados hacen malabares con la papa caliente y están eligiendo suavizar la contundencia del veredicto para no afectar la imagen del gabinete presidencial.
Cabe recordarle a la Suprema Corte que el calderonismo no tiene quitamanchas posible, que está sucio de la cabeza a los pies y que el veredicto de la Historia será implacable, no por la habitual ratería, sino por desintegrar el precario equilibrio de la población civil, esa a la que tanto se refiere y a la que pone de carne de cañón, en una guerra perdida que todavía puede llegar más hondo.
Es evidente que la ciudadanía requiere de una evasión y el mundial de fútbol cumple ese papel. Desgraciadamente, la eliminación o la calificación del seleccionado nacional a la siguiente ronda no cambiará el orden de cosas y tampoco frenará el derramamiento de sangre. Necesitamos dividirnos y poner atención en las decisiones trascendentales y no cargarnos a ponernos la “negra”, la “verde” o modo de complicidad eufórica por un asunto que honestamente ni nos ni nos viene.
No sólo de fútbol vive el hombre.
Mientras la masa embobada se intoxica de fútbol, el país resiente modalidades ofensivas inéditas del crimen organizado. Esbirros o personal uniformado, ataques y ejecuciones son por igual. Lo que cambió es la metodología y el manejo de los recursos. Hoy las ejecuciones se han vuelto operativos perfectamente montados sin pérdidas de eficiencia y cercando daños colaterales. Cárceles, centros de rehabilitación, oficinas, domicilios, carreteras y calles son escenarios de fusilamientos en plena forma sin que la respuesta gubernamental vaya a resolverlos. En la espiral del asesinato masivo, cada giro es mayor en rapidez e impacto, quebrando la fe, incluso, de los arrastrados eternos.
La descomposición del régimen calderonista está resaltada precisamente el rubro que creía sencillo de resolver. En la lógica cuadrada del burócrata, las fuerzas armadas del Estado bastaban para poner a los cárteles de la droga y actividades ilícitas conexas en cintura. No ocurrió así y, regresivamente, la Federación fue perdiendo capacidad de respuesta hasta caer en la gestación de “tierras de nadie” en las que pocos se atreven a entrar.
Las cercanas elecciones intermedias darán cuenta del costo político adverso al partido en la presidencia y el enorme reto que adquiere la oposición ganadora. En el régimen actual, ser “político” es una actividad de alto riesgo. Todos son víctimas potenciales.
El mentado “hueso” ahuyenta a las moscas arribistas por el alto precio de inseguridad a pagar. Sin embargo, en la propaganda de la Presidencia de la República, México avanza y es una postal divina para el extranjero y los pelmazos que se la crean.
No obstante, las pocas oportunidades en las que la legalidad podría ser la diferencia, se anteponen los malditos intereses de clanes y acá está la Suprema Corte de Justicia de la Nación reculando ante la posibilidad de aportar elementos jurídicos en el deslindamiento de responsabilidades en la tragedia de la guardería ABC. Los magistrados hacen malabares con la papa caliente y están eligiendo suavizar la contundencia del veredicto para no afectar la imagen del gabinete presidencial.
Cabe recordarle a la Suprema Corte que el calderonismo no tiene quitamanchas posible, que está sucio de la cabeza a los pies y que el veredicto de la Historia será implacable, no por la habitual ratería, sino por desintegrar el precario equilibrio de la población civil, esa a la que tanto se refiere y a la que pone de carne de cañón, en una guerra perdida que todavía puede llegar más hondo.
Es evidente que la ciudadanía requiere de una evasión y el mundial de fútbol cumple ese papel. Desgraciadamente, la eliminación o la calificación del seleccionado nacional a la siguiente ronda no cambiará el orden de cosas y tampoco frenará el derramamiento de sangre. Necesitamos dividirnos y poner atención en las decisiones trascendentales y no cargarnos a ponernos la “negra”, la “verde” o modo de complicidad eufórica por un asunto que honestamente ni nos ni nos viene.
No sólo de fútbol vive el hombre.
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