Los mameyes no se dan en temporada de aguacates. Una chulada resultó el numerito público de las quinceañeras patrocinado y facilitado por el gobierno de la Ciudad de México, del cual por cierto jamás llamaron a plebiscito al ciudadano y que por todo lo alto ventila la vena cursi y de mal gusto que caracteriza a las fuerzas vivas aztecas.
Muy de izquierda, muy de izquierda, pero con tal de mantener la preferencia de la masa, que se vaya al demonio la conciencia de clase y a darle duro a eso de la enajenación pro aristocrática y conservadora.
Cada cual puede hacer el ridículo que le plazca siempre y que no afecte a segundos o terceros y mucho menos que se lo pague la ciudadanía. Si los familiares de las susodichas flores del asfalto carecen de los medios para celebrar esa aberración de las quince primaveras, que se busquen a otros paganos, a la gente que trabaja y que le quitan impuestos destinados a gastos superfluos que honestamente NO SON del interés colectivo.
Por qué no se buscan patrocinios de empresas que viven de la cursilería y que el horroroso evento les sirva de publicidad y santas pascuas. Por qué hay que soportar la demagogia populachera y suponer que esas ¿lindas? CRIATURAS dan un ejemplo que enaltece el espíritu cívico o el pretexto que sea pro la ciudad de la esperanza.
Millones, sí, millones de pesos, en plena recesión económica y con índices de desempleo aterradores, destinados a la nada o lo que es mismo a circo y teatro, que de PAN aquí está prohibido. ¿A qué le juegan los funcionarios públicos?, ¿a una carpa de tres pistas?, ¿a espantar tarugos?
Nos gustaría mucho que el señor autoridad explicará el costo y el objetivo de tanto desfiguro, que si es para los mexicanos que menos tienen, que si alienta la convivencia entre los sectores sociales, que si la manga del muerto o que si a Chuchita la bolsearon.
Y metidos en las elecciones intermedias, pues a ponerle la tiara a la princesa y que suene el vals en el Zócalo, aquí la ayuda se acepta de quien sea, nomás no muevan la silla y nos amanecemos.
Dios, se vale por Semana Mayor, qué hicimos para merecer el desfile grotesco de las herederas del nopal y los guardias del adobe en una ciudad devastada por tanta obra pública que como laberinto a lo imbécil no lleva a ninguna parte.
Las quinceañeras al igual que las playas artificiales, la pista de hielo y otras monumentales tomaduras de pelo son los argumentos sólidos de un Partido de la Revolución Democrática que, frente a su incapacidad de integrar una fuerza sólida en el control del poder, recurre a las estratagemas deprimentes de hacer de los descamisados la única prueba de que están por perder la simpatía de los votos que importan.
De tan asoleados por la revolución democrática, la burocracia ejecutiva se ha ido plegando hasta convertirse en padrinos de pétalos al viento que sólo recordarán de sus anónimas vidas el día que veinte millones de habitantes tuvimos que poner un cuerno para que disfrazadas de cenicientas en superación le dieran su prenda más querida a la Coatlicue política para que se limpiara su falda de serpientes.
domingo, 5 de abril de 2009
MALA LECHE: LAS QUINCEAÑERAS
VIDEO: LET'S DO THE DO DO
EL DODO DE GUARDIA
viernes, 3 de abril de 2009
BIBLIONAUTAS: Política. El poder de las palabras, las ideas y el ingenio

El título de los capítulos que se presentan en el libro, además de ser atinados y sustanciales, nos hablan de la perspicacia de los autores para “acomodar” las frases célebres elegidas y lo más importante, llevan de la mano al lector para poder comprender que la política, por sí sola y como tal, no existe.
MARASSA: CRISIS, CALOR Y VIOLENCIA
Y MEXICO, UN CALDO DE CULTIVO
Por: Ana Laura Domínguez
Está más que visto que el 2009 no va a ser un año fácil para nadie. La bronca de “la crisis mundial” seguramente se extenderá por varios años más. Obvio, México no es la excepción de este descalabro financiero y laboral.
Afortunadamente no hemos visto a personas desesperadas lanzándose de los edificios, pero la situación económica es muy parecida a lo ocurrido en la bolsa de Estados Unidos en el Crack del 29.
Aquí en la Ciudad de México, una de las más caóticas del mundo, no solamente hay un jueves, lunes y martes negro; todos los días lo son y no precisamente porque los mercados de valores no repunten, sino por la violencia que se vive a diario por las calles de la gran urbe, como consecuencia del desempleo, la inestabilidad económica familiar y también, aunque no lo crean, por el calor.
Los taxistas, repartidores y vendedores, salimos a jugarnos el pellejo diariamente, con la finalidad de conseguir unos cuantos pesos. No sólo estamos expuestos a las altas temperaturas, al tráfico y a la histeria colectiva de los miles de automovilistas que nos sentimos atrapados por las obras viales y la excesiva cantidad de vehículos, lo peor de todo es que estamos en las garras de los delincuentes armados, que también salen a jugarse la vida tratando de atracar a algún despistado conductor que va con las ventanillas abiertas.
Hace algunos años, la violencia automovilística no pasaba de un leve cerrón, una mentada de madre “manual” o “sonora” y listo, cada quién se quedaba con su coraje atravesado. Ahora gracias a un simple “cerrón” o a un “me ganó el lugar para llegar primero al alto”, corres el riesgo de que el otro automovilista, histérico, corajudo y sobre todo con muchos pantalones y muy poca conciencia cívica y moral, tras una buena sarta de injurias, palabrotas y manoteos, se baje de su auto y te encañone a través del parabrisas así, sin más ni más. En ese preciso instante crees que te vas a morir y no sólo porque ves al tipo enfrente de ti con la pistola apuntando a tu cabeza, sino porque es tanto es susto que lo primero que te viene a la mente (y al pecho) es un condenado infarto.
Después de unos cuántos segundos de terror, piensas en bajarte y en entregarle el coche al fulano. Pero no, resulta que no es un atraco. El tipo simplemente está loco y quiso pegarte un susto amedrentándote con su pistolita, que vaya uno a saber si es de verdad o de “mentiritas”, pero por lo pronto ya te acomodó un buen calambre. Tratas de seguir tu camino y de cumplir con la empresa que tenías encomendada para ese día. Desgraciadamente, ya te convertiste en un paranoico, temeroso de cualquier coche que se te acerca y sobre todo de los demás conductores que te miran a través del cristal, ya que hasta la viejita más dulce te parece “sospechosa”.
Psicosis, histeria, stress y ansiedad en combinación con la falta de empleos, la dichosa crisis económica, la sobrepoblación, los cambios climáticos y hormonales.
Estamos inmersos en un espeso caldo de cultivo. Casi sin darnos cuenta la Ciudad de México se ha convertido poco a poco en nuestra propia cárcel, con todos los delincuentes sueltos y conviviendo con las personas que se dicen llamar “de bien”.
Pareciera que no tenemos para dónde hacernos ni a quién echarle la culpa pero lo cierto es que todos somos culpables.
Culpables por nuestras malas decisiones (al elegir a nuestros dirigentes por ejemplo); culpables por nuestros malos modales, malos tratos y malos modos (la agresión genera más agresión); culpables por nuestra falta de conciencia ciudadana, la falta de ética, de moral, de cultura.
Como lo dije alguna vez, la crisis se enfrenta con inteligencia, convirtiéndola en oportunidad. Nadie dijo que es fácil, pero tampoco es pretexto para que nos comportemos como animales, atacándonos unos a otros.
El problema ya lo tenemos encima y no se va a resolver ni con unos espectaculares que nos dicen: que “las cosas no se solucionan a balazos” o “que la violencia comenzó en alguna casa”, o que “pena de muerte a asesinos y secuestradores” (aunque no estaría nada mal); pero tampoco lo vamos a lograr con agresiones, atracos, mentadas de madre, paranoia, miedo y holgazanería.
Se escucha trillado pero es verdad pura: tenemos que empezar por nosotros mismos, por cambiar de actitud cada uno de nosotros, por hacer nuestro mejor esfuerzo en lo poco o mucho que podamos realizar.
La no-violencia es cultura, es educación, es avance y puede llegar a ser progreso.
Insisto, el panorama no se ve nada fácil, pero tampoco debe resultar tan desolador. Es hora de comenzar a desalojar a todos esos gérmenes que espesan el caldo de cultivo, antes de que se produzca más contaminación.
MARCIANADAS: LA PLANCHADA
jueves, 2 de abril de 2009
FUCHO: PA VERGÜENZAS II
Por. EL Dodo Pambolero
Y con una luz por delante y el rabo entre las patas, que corren al entrenador de la Decepción Nacional a causa del incumplimiento de los requerimientos indispensables para que México aspire a tener un lugar en la Copa del Mundo de Sudáfrica.
Ceremoniosos, los federativos del balompié tricolor insistieron en tenderle al aclamado extranjero salvador del honor mexica un puente de plata que los medios se encargaron de dinamitar a punta de preguntas incómodas que terminaron la conferencia de presa casi a portazo en las narices.
Los patriotas huehuenches no perdonan la humillación ante Honduras y andan buscando no a quien se la hizo sino a quien se la pague. La bronca es que con la salida del entrenador apenas y se medio levanta el desastre por que falta saber quién será el sucesor y, por ende, el cuerpo técnico y jugadores que integrarán una nueva combinación que conociéndolos les llevara tiempo, precisamente en donde no lo hay, para empezar a dar resultados.
Ya sabemos que por cuestiones de dinero México tiene que ir al Mundial, sin embargo, habrá que guardar apariencias y no mostrar otra vez que sólo el influyentismo acredite a nuestros futbolistas como invitados de medio pelo.
El entrenador se fue, pero no la vocación al fracaso.
FUCHO: PA VERGÜENZAS
Por el DODO PAMBOLERO
Los ratones verdes de la selección mexicana de fútbol fueron a Honduras e hicieron un osote a la altura de su mediocridad deportiva. Por que perder ante un equipo equivalente al Teporocho’s Sport de mi colonia no tiene justificación que no sea el malísimo nivel de un entrenador, una federación y una estela de seudo estrellas futbolísticas que presumen una eficacia que sólo existe en las mentes degeneradas de los irresponsables.
Parece que los mexicanos sólo vamos al extranjero a pedir prestado o a hacer el ridículo. Y no es que la selección de Honduras sea competitiva, simplemente aprovechó las debilidades técnicas y hasta escénicas de un descuadrado colectivo tricolor que hizo de cada toque de balón un desastre. En especial, el portero Ochoa que siempre ha tenido un problema inconcebible en un arquero profesional: no sabe jugar en su área y, por consiguiente, se trago tres, sí TRES goles que nunca debieron ocurrir.
Inseguros en la portería, vulnerables en las jugadas fijas y por aire, desconectados en el medio campo e incapaces de anotar, aun con un marco vacío, los ratoncitos verdes no alcanzan para mucho, ni siquiera para medio justificar el dinero que manejan sus patrocinadores.
Suponemos que por alguna cláusula legal en el contrato, el entrenador no es movido de ese puesto e insiste en idear combinaciones que se ven bien el pizarrón pero NO donde importan.
Propongo que la próxima vez que la Decepción Nacional juegue fuera lo haga sola sin contrarios, sin público, sin medios y a ver si en una de tantas meten el balón en las otra portería, no vayan propiciando un autogol.