jueves, 9 de julio de 2009

A TÍTULO PERSONAL: UN HOMBRE

POR: RAÚL GÓMEZ MIGUEL

Un hombre busca morir dignamente, de pie, entero.

Un hombre decide velar por los suyos y hace lo propio.

Un hombre, por un simple principio de chantaje, dice no a los secuestradores de uno de sus hermanos.

Un hombre, pensando en lo peor para su familiar, compromete el dolor inmediato por el dolor general; el interés personal por el colectivo.

Un hombre complica la voluntad de criminales organizados y les obliga a regresar al hermano secuestrado sano y salvo.

Un hombre, aun llevando el sabor amargo de jugarse el todo por el todo, moviliza a la comunidad y, encabezándola, lleva la protesta a la capital del Estado.

Un hombre reclama justicia a una autoridad, engendrada en el engaño y las apariencias.

Un hombre se lleva la promesa de protección y seguridad.

Un hombre ofrece indicios y las fuerzas policíacas detienen a veinticinco hampones.

Un hombre, inmerso en lo correcto, ha hecho lo recomendado por la ley.

Un hombre es marcado y un día la venganza le alcanza.

Un hombre, después de haber visto impotente, el ultraje sexual de su mujer frente a sus hijos, es levantado en su propia casa con su cuñado por un contingente de 20 esbirros.

Un hombre torturado y asesinado queda en un camino polvoriento.

Un hombre, sólo un hombre.

Un hombre se hizo ejemplo.

Un hombre transformó a su familia en un aterrador espejo.

Un hombre pone en una disyuntiva la virilidad colectiva.

Un hombre nos baña en sangre y pregunta hasta dónde vamos a aguantar.

Un hombre nos pone en su lugar y mide el tamaño de nuestro valor.

Un hombre ha muerto y tenemos decisiones al respecto.

¿Un hombre se quedará en el recuerdo?

Otros hombres afirman lo contrario.

Otros hombres, finalmente, hombres deciden lo correcto.

Otros hombres morirán dignamente, de pie, enteros, antes de recogerse o huir frente a los cobardes rastreros al servicio del secuestro y la extorsión.

Otros hombres, por el principio universal de justicia y decepcionados por los pusilánimes representantes políticos, han aprendido la lección y están a la espera del primer movimiento.

Un hombre, sí, un hombre, hizo un cambio:

Nos devolvió la vergüenza.

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